Hello blogger, my old friend,
I've come to talk with you again...
Siempre que viajo en transporte público tengo que elegir entre un libro y mi iPod por compañía, siempre gana el libro. Los dos no se puede y creo que un libro es mejor compañero. Nunca pude estudiar con música, leer tampoco. Si estoy dibujando o escribiendo con música, en realidad no le pongo atención a las melodías. Sólo cuando hago quehacer o cocino puedo cantarla, escucharla y disfrutarla al 100%. A la hora del sexo más bien depende de la pareja amorosa. No entiendo a esas personas que dicen que no pueden estar sin música y si no tienen el radio, tienen música en su chompu o están con su iPod, etc. Una vez alguien me dijo que eso de querer tener música en los oídos todo el tiempo podría ser señal de que esas personas tienen miedo de quedarse solas con ellas mismas, con sus pensamientos, el silencio y/o los ruidos de su entorno. Puede ser, yo no sé. Para mí, la música a veces es un distractor que no me deja escucharme, tengo que ponerle stop. En el silencio accedo a cosas a las que no podría acceder con mi música. En el silencio disfruto mejor un libro. Quizá la música clásica es un acompañante que está en una frecuencia igual al silencio, que te permite alcanzar algún estado raro en la mente o combinarla con otras actividades, pero yo no suelo escuchar música clásica, solo muy de vez en cuando. Como sea, en ocasiones el silencio también es buen compañero.