martes, 18 de junio de 2013

Experimentos

Experimento 1:
Tengo una conocida* que, recién me entero, está muy reprimida, más de lo que yo creía. Quiero ayudarla a abrirse más. ¿Cómo hacerlo? Con literatura, obvio. Creo que leer mucho y leer bien te ayuda a detectar problemas y a abrirte a ser una persona mejor o a entrever quién eres en realidad, te ayuda a hacer a un lado los miedos y esa mala educación patriarcal que recibimos, que nos tiene reprimidonas (a unas más que a otras). Aunque también hay que aceptar, tristemente, que hay gente cerrada que lee y no crece. No la pondré a leer novelas enteras porque sé que no tiene tiempo y no lee mucho. Le daré un poemita por aquí, un fragmento de alguna novela o ensayo por acá. Sólo le daré a leer una novela entera: El abanico de seda de Lisa See. A ver qué sale. Quiero que ella llegue a ser capaz de ir por la calle y comentarnos, "ése me gusta, qué guapo, (me lo quiero coger)". Si funciona, igual y luego lo aplico con otras mujeres.

Experimento 2:
Dicen que los antitranspirantes causan cáncer, que te forman bolas por ahí por los senos, que te tapa los poros y pues ¡qué miedo! Quien sabe si sea cierto, pero creo que siempre es mejor optar por lo natural. Por eso ahora que soy nini, vivo casi casi enclaustrada (por eso de economizar la liquidación) y que, en consecuencia, tengo poco contacto humano, decidí probar eso de ponerse limón como sustituto del desodorante. Si no funciona, nadie sufrirá las consecuencias. Pero al parecer sí es cierto eso de que este cítrico te mantiene fresca en esa zona. ¡Y no mancha ni es pegajoso! Mis senos son maravillosos, hermosos, como dos frutas maduras y jugosas, no quiero perderlos por culpa de químicos agresivos y banalidades. Además me viene bien, porque siempre compro mucho limón en el mercadito para mis verduras.

*Aquí no revelamos identidades.