El sábado por la noche fui a una tocada-show cómico, mágico, musical: el cuarto aniversario de Triciclo Circus Band. Conocí a este maravilloso grupo por allá de 2010 gracias a dos personas nefastas a quienes llamaba amigos. Supongo que hasta la gente más dañada y ojete te deja cosas buenas.
La tocada comenzó haciendo gala y honor al nombre del grupo: abrió con un show estilo circense. Malabaristas, payasos, bailarinas. El que más me gustó fue el chavo malabarista de las pelotas y el salto mortal de Krustofsky, que me sacó carcajadotas. La primera parte también tuvo músicos invitados, como el grupo Semilla, cuyos integrantes le megacagan a mi hermana porque dice que son unas divas; yo no sé, a mí no me gusta el son jarocho, ergo no los conozco.
La tocada en sí fue lo que recuerdo que es Triciclo desde hace tres años. Música fusión, baile, chistes, interacción con la gente, músicos vestidos de payasos vagabundos. Es uno de mis grupos favoritos por varias razones. Primero, su música es música fusión, música alegre, música triste, música para bailar, música balcánica, música mexicana, etc. Es una mezcla de ritmos que te llevan a vivir un ambiente circense, con sus alegrías y tristezas. Segundo, me gustan los grupos cercanos a la gente, que bien pueden tocar en lugares grandes como el Teatro de la Ciudad o en el Vive Latino, pero que también los sigues encontrando en escenarios más íntimos como el Foro Alicia, el Foro Hilvana o, en el caso de Triciclo, en las calles de la ciudad de México. Tercero, son mexicanos y son chilangos, así es más fácil verlos, uno no se la vive esperando a ver cuándo se les ocurre visitar la ciudad (como me pasa con los Buena Vibra Social Sound). Cuarto, no solo se paran y tocan, sino que hay interacción con el público (mientras no me toque a mí, porque tons ya no me agrada tanto). Me gusta mucho que se pongan a bailar o los chistes que cuenta Pedro, aunque sean muy malos, precisamente por eso me gustan. Me hacen reír mucho; me encanta reír mucho y muy fuerte. Quinto, sí, sus integrantes me parecen muy atractivos, me gustan, no lo niego, unos más que otros. Sexto, sobra decir que tienen también ese look característico del payaso vagabundo, las cosas que se salen de lo convencional casi siempre son buenas. No me gustan los payasos, pero estos sí. :D
¡Disfruté la velada enormemente! Aunque hubiera preferido ir hasta adelante, no hasta arriba, pero ¡ay, la pobreza!
Otro detalle que me gustó es que yo esperaba las revisiones concienzudas de bolsa y cuerpo a la entrada del lugar, pero no hubo nada de eso. En la tocada sí había gente de seguridad, pero no al estilo de los que forman una valla impenetrable que te dice que los músicos son intocables. Todo fue muy accesible, medio desmadroso, pero lo prefiero así. No me gusta que traten al público como delincuente.
Y cuando salimos, íbamos ya al metro pero vimos que todavía era temprano y como el Marrakech está a una calle de ahí pus nos fuimos a dar un paseo a ese antro gay que tanto me gusta, pero eso está en un post aparte.