miércoles, 19 de junio de 2013

Querida Vagina, descubrí la Envidia de la matriz

Cuando trabajé con una psicoanalista, me sorprendió leer y leer artículos y libros y ver que todo tenía una perspectiva masculina, todo giraba en torno a eso o casi*. Se entiende, en parte, porque Freud es el padre del psicoanálisis, sentó las bases y dentro de ellas está su teoría de la envidia del pene y la verga. Pero eso fue a principios del siglo XX, 1905 ó 1908, algo así. Pero no mamen, eso fue hace más de un siglo.

¿Envidia de la vagina? ¿Alguien? Fue aquí cuando Karen Horney salió a salvar el día con su teoría de la Envidia de la matriz, también planteó diferentes puntos de vista sobre la teoría de la personalidad. Horney fue una de las primeras mujeres que entraron a la Universidad de Berlín, donde estudió medicina, luego se metió en eso del psicoanálisis. Ella planteó que en las mujeres la famosa "envidia del pene", si es que en realidad existía, se trataba en realidad del deseo de obtener y gozar del mismo estatus y reconocimiento que la sociedad da a los hombres, según nos cuenta el portal Feminist Voices. Y que, por otra parte, la necesidad que los hombres sienten de tener éxito, ser los mejores, los más seductores, los más inteligentes y de dejar huella se debe a su envidia de la matriz, es decir, a su incapacidad para gestar bebés como nosotras lo hacemos.

¿Será? ¡Pus a saber! Lo importante aquí es que se desarrollen teorías que tomen lo femenino en cuenta y alcen la voz. Al menos ahorita en el siglo XXI ya todo mundo sabe que Freud se la jaló con eso de envidia del pene.

*Entre la montaña de artículos que leí, había uno que un tipo escribió sobre la masturbación femenina con agua, como si fuera una cosa rara de una mujer de mente trastornada. Wey, no te compliques, la masturbación con agua (en la tina se abren las piernas para que ahí caiga el chorro o con una regadera de ésas que no son fijas) es una técnica usada por muchas mujeres, no tiene nada de extraño ni es de mentes perturbadas o así.