Ese Pablo Neruda cuenta en sus Memorias que tenía mucho sexo casual. Una vez quise probar eso de los acostones de sólo una noche. Elegí un wey y le mandé algunos mensajes de texto con la propuesta indecorosa*. Pocas horas después iba camino a mi encuentro con el destino toda feliz y, ¿por qué ocultarlo?, toda mojada.
Lo que prometía momentos de placer, pasión y dulcísimo olvido se convirtió en una cosa rara. Nada te baja más cabronamente la erección que un wey que te dice que también quiere un "coges y te vas" y a la mera hora te recibe con las palabras ojetes que te viene repitiendo desde hace muchos meses cual vil y horrendo muñeco que habla, de esos que repiten sólo dos o tres frases: "no me gustas, me eres bien indiferente", luego te dice "te hice venir para hablar", te pregunta unas mamadas y al final no hay acción. Wey, mejor la mamada me la hubieras dado, así literal.
Yo sólo quería probar, dejarme llevars y olvidars. Por aquellos días yo me sentía muy estresada, triste y frustrada con un jefe incompetente y estúpido, una bruja hipócrita, mentirosa y llena de veneno con la que tenía que pasar encerrada en una oficina todo el día y extrañaba enormemente a un hombre maravilloso con el que compartía mis días felices y que de un día para otro dejó de ser parte de mi cotidianidad. ¿Qué mejor cosa para olvidarse de todo eso que un breve y placentero nublamiento de juicio seguido de una fea cruda moral que duraría algunos días?
Quizá erré con la elección del compañero fugaz, pero no podría haber elegido a otro. La gente publica en fb basura sobre el lenguaje de las mujeres, eso de que sí significa no y la verga, pero en este caso mi propuesta de darle placer al cuerpo era sólo eso, sin significados ocultos; me parece que él creyó otra cosa, quizá pensó que era un pretexto para verlo o qué sé yo. Ya sé que estaba ahí, como sombra, el pasado incómodo e indeleble en el que le dije que lo amo y quería todo con él, pero las personas crecemos y cambiamos; ya no quería ni quiero una relación amorosa ni de amistad con él, sólo quería sexo. Claro que también me cagaba ver cómo me hizo a un lado y prefirió la compañía de mujeres de tercera (una changa fea y estúpida que le coqueteaba sin tener ningún interés real en él, seguida de una putilla provinciana con problemas de autoestima y seguridad que busca ocultar presumiendo ser muy acá**). PERO, de nuevo, ¡yo sólo quería sexo! Ojalá no se hubiera dado sus aires, porque me quedé con las ganas y fue feo.
Quizá algún día vuelva a contemplar la posibilidad del sexo casual. Todo depende, nunca se sabe y espero que mi elección del compañero amoroso sea más acertada.
*Siempre con condón, nadie quiere enfermedades ni embarazos no deseados, guácalas.
**Aquí no buscamos agradar ni caer bien, no somos diplomáticos ni correctos, no somos blancas palomas; aquí no somos gente muy, muy buena como mi hermana o mi amiga.