Vivir sola es una maravilla. A algunos no les gusta, pero para mí es la gloria.
Me puse como objetivo vivir sola antes de cumplir los 30, y así fue. La primera noche que pasé en mi nuevo hogar me hice de cenar y mientras comía mis alimentos insípidos en una casa silenciosa como panteón pensé, "chale, ahora entiendo por qué la gente se casa". Pero la sensación de soledad y silencio incómodo me duró como dos semanas.
Aquí hago lo que quiero. Si quiero andar en ropa interior o desnuda, lo hago. Si quiero llorar todo el día, rascarme la panza, sacarme los mocos, ponerme distintos vestidos a lo largo del día, salirme toda la tarde a leer en el jardín, lo hago. Me levanto a la hora que quiero. Puedo dedicarme a hacer las cosas que me gustan sin que nadie me perturbe. Hago el quehacer cuando a mí me place, no cuando mi mamá comienza a joder. Mi mamá ya no puede andarse metiendo en mi vida como antes. Puedo bailar, escuchar música muy fuerte y cantar más fuerte sin que a nadie le moleste. Puedo invitar a quien yo quiera, cuando quiera. Puedo tener sexo cuando quiera, en donde quiera, con quien quiera, con el volumen que me salga del alma, nada de andar escondiéndose porque qué tal si mis papás ven/oyen/llegan (o lo haré cuando vuelva a tener novio). La ciclopista está frente a mi casa, así que es más fácil salir a correr por las mañanas. Etc.
Tiene desventajas, como todo. Cuando me meto a bañar, se me ha olvidado la toalla una o dos veces y no hay a quién gritarle para que me la pase. Cuando se descompone algo, no está mi papá para arreglarlo. Cuando me enfermo, no hay mamá o papá que me cuide. Mis comidas son simples, básicas, sólo carnes asadas y ensaladas, nada de sopas y platillos más elaborados. No tengo televisión de paga. Tengo que hacer quehacer, lavar, ir por el mandado, pagar las cuentas, hacerme cargo de mis 3 (ahora 4) perros yo sola, pero vale la pena. Siempre tengo mi casa limpia (o casi).
*Mi hermana es mi vecina, pero ella está en su espacio, yo en el mío.