El sábado por la noche todavía era temprano, así que nos fuimos a meter al Marrakech, un antro gay en el Centro. Hace dos o tres años que no iba y no sé por qué. En el Marra concurre la comunidad GLBT (gay, lesbian, bisexual, transgender), principalmente gay, y el DJ pone mucho pop, por eso sé que ahí puedo bailotear al ritmo de Madonna, Spice Girls, Jeans, Britney Spears, Rihanna, Fey, etc. e ir vestida con el escote y la falda que yo quiera y ningún buga se me acercará a molestar. A veces una nomás quiere salir a bailar y vestir sepsi para sí misma y estar en paz. Me gusta la música fusión, ska, jazz, etc., pero también me gusta el pop, no lo niego (es parte de mi lado oscuro). Además, es buen lugar para echarte un taco de ojo, hay mucho chico guapo. Y no hay cover. :)
Es bueno saber que a pesar de que alrededor hay sólo gays, nunca faltan los chicos caballerosos que te invitan una cheve, y aquí sin intención de ligarte. Una pareja nos comenzó a hacer la plática y nos invitó chelas por convivir, eso está chido. Ojalá hubiéramos podido quedarnos hasta morir porque los chicos tenían la intención de comprarnos chelas toda la noche, pero nada más íbamos de paso y yo tenía que manejar.
Lo curioso es que la pareja de chicos y varios en el lugar pensaron que éramos lesbianas. Supongo que no es común que las mujeres hetero se metan ahí. Mi hermana les inventó una historia de que habíamos sido pareja, pero que ahora éramos sólo amigas. Hace años descubrí que no me causa conflicto ni asco que una mujer me bese (siempre y cuando sea atractiva), así que podría fingir ser lesbiana un ratito, pero no con mi hermana. De ahí que en los antros gay nosotras seamos sólo amigas que no quieren poner en riesgo su amistá, ja.