viernes, 23 de octubre de 2009

Se matarían entre ellas

Relacionado con eso del mito de que sólo las mujeres somos venenos, me acordé de un mini cacho documental que vi hace tiempo. Era sobre una tribu africana y sólo vi la parte donde decían que los hombres era quienes se encargaban de manejar los venenos. Le preguntaban al encargado por qué y él respondió que era porque las mujeres se matarían entre ellas si estuvieran a cargo. O sea. Yo lo interpreto así: a nosotras nos gusta lo discreto y lograr el objetivo que en este caso sería matar; en cambio a ellos les gusta lucirse y que se reconozca su supuesta hombría; por eso matan frente a espectadores, a golpes o con diversas armas. Además si las mujeres matamos es por algo y, por lo mismo, sólo a conocidos. En cambio ellos matan tanto a conocidos como desconocidos, lo he visto en varios programas, jaja, y no de pendejadas como CSI sino documentales.

Entonces he visto que a los weyes les encanta hablar mal de nosotras, como si fuéramos seres malvados por naturaleza y ellos no. Ay, sí, es que no les dejamos manejar el veneno porque las taradas ojetas se matarían entre ellas... nosotros en cambio somos tan racionales y buenos (y superiores) y no hacemos eso. Ya, pinches hipócritas, somos iguales, sólo que ellos son más violentos y menos discrtetos.

Me acordé de una vez en la que vi que mis amigos destilaban veneno y no podían ocultarlo. Era cumpleaños de una amiga y fuimos a un barecillo. Estábamos afuera mi amiga D., otros dos y yo. En eso llegó mi amiga S. con su novio. Hay que decir que S. era de las más bonitas del salón y que su novio no es nada guapo, sino todo lo contrario. Entonces estábamos ahí parados afuera del bar en la banqueta y en eso vimos que llegó S. y su novio en una nueva camioneta. La camioneta era de él, no de S. y mis amigos no intentaron disimular sus caras de envidia que gritaban "este pinche feo además de andar con S. y tener otro coche, trae esta camioneta nueva". Incluso nos hicieron un comentario ojete sobre él que ya ni recuerdo. Y, conociéndolos, siguieron destilando veneno después. Así que, putos, dejen de ponerse en el plan de que las veneno mala onda ojetas somos sólo nosotras.