Ayer también, por alguna extraña razón, me puse a pensar en los baños de mujeres en Japón (¿o se dice "baños para mujeres"?). Me refiero al "retrete" extraño que allá usan. Va a sonar tonto y lo es, pero la verdad es que me dan miedo. Si yo fuera allá podría adaptarme a muchas cosas (excepto quizá a rebajarme usando la forma humildísima ante un wey que sé que es un inepto sólo porque tiene un mejor puesto que yo), pero esos baños.... こわい!Siento que son una prueba de destreza física porque pienso que uno debe (sigue una descripción incómoda) abrir mucho las piernas, medio agacharse o estar en la llamada posición de aguilita porque no hay ni donde sentarse, lo cual es difícil ya que hay que estar manteniendo el equilibrio... ¿y si te caes ahí adentro?
Last but not least, ayer en el camión de regreso al infierno (amo mi D.F. pero así me sentía) pusieron una película italiana (creo) que se llamaba Mi viejo (creo). Me gustó mucho, mucho. Merece post aparte, pero me quedó una sensación triste. Para mí el final fue agridulce. A partir de aquí me voy a tirar al drama... más bien al dramonón así que lo que sigue sale sobrando. El final me hizo recordar cosas y a veces odio eso. El malentendido que la parejita tuvo fue como el nuestro. Aunque en su momento parece algo muy grande y grave, en realidad no lo es y todo pasa por culpa de malentendidos. Esas "cositas de nada" tienen grandes consecuencias. Como se vio en la película. Para mí las consecuencias no resultaron tan graves... sólo una vida de amargura sin O., pues Love is not love/ Which alters when it alteration finds,/ Or bends with the remover to remove:/ O, no! it is an ever-fixed mark,/ That looks on tempests and is never shaken*. Pero está bien porque él sigue por ahí tan cerca y tan lejos a la vez y feliz que es lo más importante, o al menos eso espero. Debo conseguir la película para ponérsela a mi má.
* Fragmento del soneto 116 de Shakespeare que conozco no gracias a mis lecturas durante la carrera, sino a la película Sense and Sensibility.