Primero lo bara-bara: Huasca. Huasca es un pueblo mágico al que una amiga me llevó hace algunos fines de semana. Por ahí se pone una señora que vende variedad de bebidas entre las que están los mojitos, la sangría, la conga y ruso negro. Obvio hay más pero no las recuerdo. Muy ad hoc con lo de pueblo mágico, estas bebidas también mágicas no rebasan el mágico precio de 30 pesos y están bien servidas y ricas. En el D.F. una como esas, como cualquiera, costaría, mínimo 60 o chance 70, MÍNIMO. Para mí estar ahí sentada con mi bebida deliciosa y barata fue el paraíso. También tiene la ventaja de que uno se puede ir a recorrer los alrededores y como todo está relativamente cerca, se puede volver por más y más bebida. Huasca y sus alrededores son muy lindos.
Ahora lo caro: Beer Factory. Aquí fui el sábado pasado con unos amigos. No era el plan pero uno dijo "ahí hay cervezas de sabores" y no nos hicimos del rogar. Ya me habían recomendado el lugar, también me habían recomendado un sabor que disque sabía muy bien, así que yo nomás le eché una ojeada rápida a la carta y dije "ésta". Pedí medio litro de la que me habían dicho que sabía rica y sólo diré que no vuelvo a hacer caso de las recomendaciones de otras personas. Me pasó como con la recomendación del chai latte del Starbucks. No me gustó. Pude tomarla toda pero no con placer, no con disfrute. En fin... probamos además las cervezas de coco, maracuyá, una que tiene midori y otras madres y otra de amaranto. Todas ésas estuvieron deliciosas (en especial la de midori y maracuyá están como para orgasmearse, jajaja, al menos para mí). La cerveza de temporada por la que íbamos todavía no llegaba, por eso vamos a volver pronto. Está cariñoso el lugar, como ya dije, pero vale la pena ir de vez en vez. La cerveza de medio litro está en 60, creo, y la de 300 ml. en ¿40? Ya ni me acuerdo. La botana... ésa sí se me hizo un robo. ¿90 pesos por 6 dedos de queso? ¡No mamars! Y, bueno, como siempre pasa en este tipo de lugares, había meseras bonitas, pero meseros no. Carajo, ¿cuándo habrá igualdad? ¡No es justo! Si el lugar ofrece a sus clientes hombres un taco de ojo, es justo que a las clientes nos ofrezca lo mismo, osease meseros guapos.
Conclusión: el segundo será un lugar disque con caché, pero los pueblos mágicos también tienen caché (no por nada son mágicos). Yo me quedo con las bebidas de la señora de Huasca... lástima que esté tan lejos.