Post pretencioso.
Si septiembre y octubre fueron los meses del alcohol, noviembre será el mes sobrio. Me abstendré de tomar alcohol (excepto, claro, si me titulo en noviembre). El 22 es el pumathón y quiero correrlo bien. No quiero irme muriendo en la ruta. Sobretodo porque me metí al de 10 km. Tengo que terminarlo bien y en buen tiempo. Si llegara a ser de las últimas, moriría de vergüenza. Y es que no corro tan mal. No soy de las primeras, pero tampoco soy de las de en medio o, peor aún, de las últimas. Sería muy malo que no corriera como mejor puedo por haber andado de ebria... Lo bueno es que todavía falta una semana para que se termine octubre, puedo tomar un poquito más, ¡yay! Ya puedo escuchar los reclamos por mi retiro del alcoholismo, vendrán de la persona que me regañó el fin de semana. *sniff* Me llamaron "orgullosa" y "alguien tan segura que asusta a los hombres". Orgullosa sí soy y mucho; segura, no. Inseguridad es mi segundo nombre. El regaño vino porque no me he aventado. Pero mi amiga regañona tiene razón, es peor guardárselo todo y, sobretodo, si resulta que no, mi orgullo me va a levantar. Eso que ni qué... ¿Pero y esto qué tiene que ver con el tema del mes de la salud? Pues que soy tan orgullosa que haré mi vicio a un lado todo un mes.