"The greatest threat to freedom is the absence of criticism."
"The man dies in all who keep silent in the face of tyranny."
-Wole Soyinka
You Must Set Forth at Dawn, las memorias de Wole Soyinka, primer africano en ganar el premio nobel de literatura*, llegaron a mí porque The No.1 Ladies' Detective Agency y The Black Madonna comenzaron a trazar el camino hacia África estos meses y había que darle continuidad. Los conservadores y derechistas de mente de popó lo calificarían como un libro peligroso. A mí me encanta. Es fascinante leer sobre este señor que lucha por que Nigeria sea una nación independiente, democrática, justa. Son memorias de una vida inspiradora. Paso las páginas y sus anécdotas y reflexiones no dejan de sorprenderme y alimentarme. Amé la parte en la que cuenta cómo evitó que el grupo político que manipuló a lo descarado las elecciones transmitiera al país el mensaje en el que se anunciaba "ganador de los comicios". Sus encuentros clandestinos con personajes, las experiencias junto a su amigo Femi u OBJ (jiji, ovejota, jiji), sus reflexiones y críticas a la situación de su país, todo habla de un hombre honesto, inteligente, valiente y sensible, que a su vez no está exento de errores, defectos y miedos. Hombres como él son los que forman naciones en las que vale la pena vivir, en las que se nunca se deja de buscar justicia y vida digna para sus habitantes. Curiosamente, muchas de las cosas que cuenta que pasaban (o que pasan) en Nigeria me recuerdan a las que pasan en México con el PRI y el PAN, la intervención de la CIA y todo eso. Por ejemplo, esta cita sobre las elecciones chuecas suena a priísmo: Whether you vote for us or not, we don't give a damn, since we're going to win anyway. The angels will descend from the heavens to cast their votes on our side.
Soyinka pone en evidencia, como también lo hizo el motín de mayo de 1980 en Gwangju, Corea del sur, que los gringos están metidos en todos lados y jodiendo con su CIA. Nos explica que la CIA financiaba un centro dedicado a la cultura y el arte africanos en Londres por medio de una fundación que apoyaba a escritores y artistas. O sea, nomás estaban espiando a activistas como Soyinka. Esos gatos poderosos no tienen vergüenza, están llenos de mierda.
Aquí hay un fragmento que me recuerda a lo que México vivió con el sexenio de FeCal (y otros sexenios priístas): The cheapest recruit held the power of life and death, not merely through accidents or misunderstandings... but through cold-blooded executions carried out with the confidence of impunity.
Estas memorias dejan una lección buena tras otra: "Boycott the Boycottables", es decir, los productos extranjeros, los productos de empresas que nos imponen presidentes y reformas gandallas. "Justice is the first condition of humanity". "Even to be robbed is to be diminished, and to be robbed of the seemingly intangible-such as a civic voice-is to be diminished as a citizen".
Esta me gustó bastante, Soyinka opina sobre los blancos que tratan a los que somos de piel oscura como inferiores: [One cope with racist people] sometimes by invoking the inner confidence of one's mental superiority-that's easy enough-; many [of them] did not even know where on the globe Africa is located. In our colonized territories, a white man was always associated with lordly positions of authority, yet here [England] they were, finally exposed in all their grime and sweat, workers and peasants like our own mortal beings, often more wretched and impoverished than the poorest menial at home!
Podría decir mucho más de Soyinka, pero todavía no voy ni a la mitad de sus memorias.
*Yo tengo un libro firmado por un nobel de literatura cuando fue a mi facultad, Nadine Gordimer, y ustedes no. :)