lunes, 9 de septiembre de 2013

No sé si soy Amargator 1.0 o es sólo el SPM

Éste es el primer cumpleaños en el que pienso que no tiene nada de especial celebrar el día en que naciste y eso me pone algo chipil, pero ya me acostumbraré. Antes me emocionaban mis cumpleaños y las festividades de fin de año*. Pensaba que mis cumpleaños eran especiales. Pero de un tiempo a acá creo que son sólo días como cualquier otro. Aun así la gente que me quiere me festeja. Mis papás me dan de comer lo que me gusta y mis amigas de Informática también me llevan a comer lo que me gusta. Yo no tengo que mover un dedo, salvo llevar mi presencia. Mis amigos no tan cercanos y conocidos me felicitan. Yo no soy de las que se organice algo para festejar, pero dos años sí lo hice. Me sentía bien triste por lo de flor en 2011, por eso me organicé un festejo en una cantina con mis amigos de Letras; no quería pasar triste mi cumpleaños. Se cumplió el objetivo, me la pasé muy bien. En 2012 me organicé otro festejo más  grande por mis 30 años y, aunque me la pasé chido, aprendí que es mejor celebrar con poquita gente, con la que te responde chido. ¿O será sólo el SPM el que me hace pensar estas cosas? No creo.

Para mí, mi cumpleaños y fin de año son fechas en las que puedo comer cosas ricas y engordadoras, en las que puedo estar con gente que quiero y puedo tomar cada semana durante más de un mes sin verme como una alcohólica, el nacimiento de Jesús qué, y todo el ambiente festivo me ponía muy de buenas. Pero ya no tanto. Seguiré haciéndolo, pero no con tanto entusiasmo y alegría como antes. Tengo una visión muy woodyallenesca de la vida. Además, las malas experiencias con flor (en fin de año y en dos de mis cumpleaños), con Luz en Univision (en fin de año, gorda desgraciada), con la señora puta en la escuelilla esa y ver todo lo que pasa en el país acentuó esa visión y pesimista.

Y así de nuevo se demuestra que el amor no lo puede todo, que a veces el odio gana y las personas te embarran su mierda. A mí me cambió la forma de ver festividades que tanto me gustaban. Ando de luto, despedir 30 años de pensar que mi cumpleaños y fin de año son fechas especiales y alegres duele. Ahora vienen años de a ver qué pasa, equis.

*Aunque tener incapacidad para verle lo chido a mi cumpleaños, no me impide ver lo especial de los cumpleaños de la gente que quiero. Esos siguen siendo para mí días especiales e importantes.