sábado, 18 de mayo de 2013

Estar ahí para decir adiós

Una de las cosas que más me gustan de mi vida como nini es la oportunidad que me dio para pasar más tiempo con mis papás. Cuando trabajaba en U. sólo podía verlos algunas horas los domingos para comer juntos. Ahora aprovecho para comer con ellos diario (o casi) y ver algo de tele. Simplemente estar juntos los tres. Recuerdo cuando mi abuelo materno murió y cómo mi mamá se sintió culpable por no haber estado con él, por creer lo que los médicos le dijeron, que ya estaba bien, que podía ir a su casa unos días. Pero mi mamá vino a casa y al día siguiente (o algo así) mi abuelo murió. Yo no quiero que me pase. Una de las cosas que con más fuerza le pido a dios, a la vida, al cosmos, a lo que sea que se supone que está ahí, es que me dé la oportunidad de estar con mis papás cuando partan y que no se alargue su partida, que sufran lo menos posible. Mi abuela materna sufrió bastante y me dolió a pesar de que no la quería mucho. Pero quiero creer que todavía me quedan varios años con ellos. Espero que así sea. Quiero que me dé tiempo de llevar a mi papá de viaje, de que conozcan a su nieto (porque estoy segura de que sí tendré un hijo, ahorita todavía no quiero, pero espero que ambos estén ahí para cuando esa personita llegue a nuestras vidas) y de demostrarle y convencer a mi mamá de que estaremos bien, que podemos quedarnos aquí solas y sabremos seguir adelante para que se vaya tranquila.