miércoles, 23 de octubre de 2013

Mi trasto y yo

Creo que las tablets son un trasto inútil. Aún así me compré una iPad 2, porque mi prima más chica ganó un concurso de mate y la UNAM se la regaló. Ella no la quiso y la vendió. Se la compré porque pensé que me sería útil para mi viaje. Nos iremos juntas a tierras lejanas, mi trasto de Apple y yo; es que pensé que tenía una mejor cámara y resultó que no. Ni modo. Como sea, parto en unos días y estoy emocionada, algo nerviosa y con miedito. Mi primera noche en Atenas decidí pasarla en el aeropuerto no sólo para ahorrar (¡el taxi cobra de 30 a 35 euros!), sino para no aventurarme en una ciudad desconocida a medianoche (mi vuelo llega a las 11 pm si no hay retrasos). Será una experiencia nueva y hasta encontré una página que da tips y hasta tiene listas de los mejores aeropuertos del mundo. Claro que voy con la idea de visitar los sitios arqueológicos como el Partenón (tal como lo vi en Los caballeros del zodiaco) y Giza, pero más que nada voy con la idea de tener una experiencia culinaria. Quiero probar platillos típicos y se me hace agua la boca tan sólo de pensar todo lo que tragaré. Quiero platillos con carne roja, pescados, bien chidos. Quiero probar los licores de la región como el tsipuoro y el ouzo, la cerveza griega y egipcia, el café turco. 

Si viajar no sale caro, el pedo es que la gente es comodina, huevona o miedosa y prefiere pagar el doble o más a alguien que le arregle todo. Además prefieren darse lujos que yo prefiero evitar y gastar en otra cosa que valga más la pena. Tiran el dinero en hoteles disque buenos porque ven con malos ojos quedarse en un hostal. ¿Así cómo? Uno viaja para conocer, no para ir a dormir. Por eso están tan poco viajados.