En sus memorias, Pablo Neruda dedicó un capítulo a relatar su experiencia en México. Entre otras cosas, contaba que durante su visita una huelga tenía lugar en una fábrica. El conflicto se había alargado y no había algo que indicara que los protestantes tendrían solución pronto. Las esposas de los huelguistas quisieron visitar al presidente para hablar sobre ello, pero él no las recibió, además les pidieron que se fueran de palacio. Neruda lo cuenta mejor que yo:
"Las mujeres alegaron su causa. No ocasionarían la menor molestia. Querían solamente entregar esas flores al presidente y pedirle que solucionara la huelga pronto. Les faltaba alimentación para sus hijos; no podían seguir así. El oficial de la guardia se negó a llevar ningún recado. Las mujeres, por su parte, no se retiraron. Entonces se oyó una descarga cerrada que provenía de la guardia del palacio. Seis o siete mujeres quedaron muertas en el lugar, y muchas otras heridas".
A Neruda le indigna que nadie haya protestado ante tal acción en ningún periódico ni en los funerales de las mujeres asesinadas.
Lo más triste es que México sigue siendo el mismo hoy. Muchos de mis compañeros escolares, en especial los de Informática, y de trabajo expresan su opinión ignorante sin pudor alguno. De pena ajena. Por más que les expliques no los sacas de repetir lo que dicen los noticieros de los grandes medios. ¡Son universitarios, usen más el cerebro que para eso nacimos con él! No sé cómo no les da pena expresar tan abiertamente esos puntos de vista que demuestran que son estúpidos, que no piensan, que no leen, que no cuestionan.
Creo que una de las cosas más tristes que pueden pasarte en esta vida es ser un completo imbécil y no estar al tanto de que lo eres. Y con conflictos recientes como el de la CNTE, las protestas por las reformas que quieren aprobar y la marcha de ayer del 2 de octubre se ha destapado quiénes son idiotas, quiénes son psicópatas violentos que quieren ver correr la sangre de aquellos que afectan su cotidianidad, quiénes son los agachones que se dejan joder y que además defienden al que los jode y atacan al que no se deja. Así uno puede discriminar y decir, "no mames, y yo llamaba amig@ a es@ imbécil?".
Me da pena pertenecer a un pueblo así de estúpido y de agachón. Qué pena mostrar esa cara a alguien como Neruda.