jueves, 10 de octubre de 2013

Dragon Ball, Goku, mi amor

No acostumbro ir al cine (la Cineteca es otra cosa, estoy ahí casi cada semana). Me cagan sus precios altos, las malísimas películas que siempre se proyectan y toda esa gente mensa que va nomás porque sí y atasca las salas. Pero de vez en cuando sobresale en cartelera alguna película que merece ser vista en pantalla grande y sonido surround. Esta vez tocó el turno a ¡DRAGON BALL!, pero en miércoles de 2x1, porque tampoco voy a gastar tanto.

Se sintió muy bien ver una historia nueva de Dragon Ball luego de 5 años sin nada de nada. En 2008 salió una peli con un título teto (Dragon Ball Z, ¡Hey! Goku y sus amigos regresan) que trata sobre la visita a la Tierra del hermano menor de Vegeta y su esposa marcianita. Ahora llegó La batalla de los dioses. Me gustó, aunque la verdad está algo teta. La amé porque adoro que los señores encargados de estas dos últimas historias hayan abandonado el tono serio y francamente aburrido de historias tipo Goku vs. Freezer, Goku vs. Red Ribbon, Goku vs. Raditz y que regresen a los orígenes, donde se le da a la comedia un papel central. Eso es Dragon Ball, así empezó, como comedia. Sí hay peleas con la típica mamonería y superpoderes característicos de este anime, pero la historia no se centra en eso y la pelea no abarca 80% de la película, dura poco. ¡Me gustó, me gustó! Lo mejor fue cuando Vegeta grita, "¡No toques a mi Bulma!". Unos se preguntan que dónde está Pan, que debería haber salido. ¡Fácil! Está en el vientre de Videl. La película es antes del torneo que cierra la historia de Dragon Ball, según yo, donde Pan era chiquitita. No se compliquen.

¿Por qué me gusta tanto Dragon Ball? Porque cuando tenía 13 años vi los primeros capítulos y me gustaron, me hacían reír mucho, sobre todo por esa comedia de corte sexual que manejaba al principio. Además le gustaba al que fuera mi novio cuando tenía 15, a quien yo amaba locamente y él me amaba de la misma forma. Yo solía decir que él era Goku y yo Chichi, éramos esposos (al menos en nuestra mente). Me gusta la historia, sí, pero también es porque la compartí con gente a la que quise mucho, gente que también es fans y no ha dejado de serlo. Por eso me gusta mucho Dragon Ball, por eso le tengo tanto cariño y por eso me tatué un Goku en la espalda. Dragon Ball estuvo muy presente en dos de las épocas más felices de mi vida, la época de Osamu (que aun hoy sigue siendo tan o quizá más fan de DB que yo) y la época de CCH, con mi amiga Stefanie y nuestras aventuras tetas. Y pues Goku me cae requetebien, siempre ha sido mi favorito, no sé por qué a muchos les cae mal. Por eso me gusta DB, aun a mis 31 años (sí, aunque pongan caras, señoras amargadas y ridículas). :)