El cine en blanco y negro me gusta más, tiene más chiste, quizá sea una fase, pero sí. Y soy una chafa porque mi admiración por lo blanco y negro estaba en mi inconsciente, pero salió a mi consciente gracias a que mi amigo Guillo me llevó hace dos semanas a ver un documental sobre Gabriel Figueroa, fotógrafo de varias películas de la época del cine de oro mexicano. Ahí mencionaron a Kurosawa también y su forma de trabajar con la luz y la sombra. MARAVILLOSO. Recordé cuando vi Macario de Roberto Gavaldón con López Tarso, El idiota y Trono de sangre de Kurosawa y las imágenes y el manejo de la luz que me impactaron y así. Kurosawa decía que no podía trabajar con colores, que prefería hacerlo en blanco y negro. Por eso ahora tengo un nuevo objetivo de vida que se suma a la lista: ver todas (o muchas) de las películas de Figueroa y las de Kurosawa.
Akira Kurosawa tiene además esa genialidad que sólo se ve en un individuo cada 100 años (como dicen en los animes) que le da esa capacidad de crear, escribir, dirigir películas preciosas e inteligentes, como Ikiru, y de entender obras geniales escritas por Dostoievski, Tolstoi, Shakespeare y hacer unas adaptaciones PERFECTAS. Ikiru la vi hace como tres días y, aunque la historia pasa en Japón, parecía que estaba viendo una historia sobre México. Me impresionó un poco ver cómo la burocracia es igual de mediocre aquí y en China o Japón en este caso. Siento que muchos mexicanos tienen un concepto errado de la sociedad japonesa, yo diría que hasta idealizada, cuando en realidad es una sociedad pus muy manipulada, agachona, dormida con un gobierno corrupto, gandalla, quizá no tanto como en México, pero sí. No es sano que la gente de una sociedad viva para trabajar. Ellos también tienen su PRI, un partido que ha estado en el poder durante décadas, yo creo igual como 70 años aproximadamente, no recuerdo. Otro ejemplo es el de la propaganda mentirosa que el gobierno le dio a la población luego de la Segunda Guerra Mundial sobre la energía nuclear y las plantas nucleares, que están tan mal construidas y son tan inseguras como la de Laguna Verde en Veracruz, yo creo. Lo peor y más triste del caso es que el primer ministro Abe salga a decirle a los japoneses y al mundo mentiras descaradas, como que la comida de mar es segura y que todo está bajo control. La radiactividad no se va, no se puede limpiar, contamina por miles de años y se expande, la comida de mar está contaminada; y lo de Fukushima ha mostrado que las cosas no están bajo control. Japón me ha decepcionado mucho. Es la misma mierda en todos lados.
Comencé con el tema de cine y terminé escribiendo de otra cosa. :P