martes, 9 de abril de 2013

Por mi pasado, por mi presente y por mi futuro

En Semana Santa nos fuimos a Tepoztlán a nuestra peregrinación anual que este año tuvo por título "Pare de sufrir".

Como parte del programa de actividades tuvimos una sesión del juego de cartas que nos enseñó L. Se supone que las cartas conocen tu pasado, tu presente y tu futuro en relación con las personas sobre las que quieras hacer preguntas y te lo revelan si planteas la pregunta de forma adecuada. "No hay que confundir a las cartas", dicen. Ya habíamos jugado antes, en mi casa y en una peregrinación a San Miguel de Allende. La primera vez ya ni me acuerdo qué pregunté y recuerdo que no quise preguntar nada sobre flor, así que no supe si las cartas conocían el desastroso y triste futuro que me esperaba en relación con él. Luego la vez del pueblo las cartas no quisieron decirnos nada. Concluimos que fue por la hostilidad o burla con la que alguien se portó durante toda la sesión.

En cambio hace unos días nos respondió todo y lo respondió bien. Me sorprendió que contestara acertadamente todo lo relacionado con aquel en lo que a las preguntas sobre mi pasado se refiere. ¿Quién me traicionó? ¿A quién de los cuatro amé? ¿Quién de ellos me quiso más? ¿Quién de los cuatro es gay? Para todo dio la respuesta correcta.

¿Creemos en lo que nos dice un juego de cartas? La respuesta debería ser no, pero cuando ves cómo contesta a los demás, con tanta certeza que más de uno se sorprende; cuando ves cómo te contesta a ti, como si de veras supiera, me inclino más a contestar que sí confío, pero con reservas.

¿Es sólo un juego? No sé. Que conteste tan acertadamente a tantas personas te hace dudar de si es sólo un juego. ¿Pero cómo explicarlo? No se puede. ¿Coincidencia? No lo sé. Las preguntas de mi pasado las contestó bien, ya veremos si se cumple lo que predijo para mí.