“We're all mad here. I'm mad. You're mad.”
-- Alice in Wonderland
En este mundo de locos, todos tenemos nuestra propia realidad, pero hay niveles. Me sorprende el mundo de fantasía de algunas personas. Un mundo irreal que poco tiene que ver con la realidad. Sin embargo, ellos lo viven como si fuera lo más real y no pueden darse cuenta de lo que en verdad pasa a su alrededor. Da miedo el nivel de su cocowash. Aun así, unos son Alicia, el gato o la liebre (indefensos y buenos), y otros son la Reina de corazones (malvados y ojetes).
Un ejemplo de Alicia es la compañera de mi prima que se creía princesa. Literal. A sus 20 años no sabía lo que era el chicharrón y esperaba a su príncipe, entre otras cosas. Veía la facultad de Filos como un castillo. Si salía de él, la atacarían todo tipo de monstruos que estaban al acecho, como ladrones, violadores, etc., que sí los hay, pero ella los concebía en un nivel más acá, más irreal, como un grupo grande de orcos vigilantes.
Otro ejemplo impersonal son todas esas personas que ven su imagen distorsionada en un espejo, como las anoréxicas. También hay quienes son guapos y viven creyendo ser feos o equis. Hay quienes son feos y viven creyendo ser guapos. Hay quienes son tontos y creen ser inteligentes. Hay inteligentes que creen ser tontos. Y así van por la vida.
Ahora los ejemplos más personales. La Reina de corazones: la bruja aguada. Ella cree ser la mejor periodista, la más querida y respetada por sus compañeros, la más guapa, la más buena y la más justa, como ella repetía. La realidad es que es una mala persona porque hace mal a los demás, nadie la quiere, buena parte de la oficina se burla de ella y/o les cae mal, es una floja parásita (casi nunca trabaja) y una pésima periodista porque es tendenciosa, no tiene criterio y ni las reglas básicas de ortografía del español se sabe. Pero tiene algo de poder, como la reina, y lo aprovecha pa' joder. Un día le caí gorda por ser mejor que ella y gritó, "¡Que le corten la cabeza!", y me la cortaron. Como parte de su (ir)realidad, vive creyendo que busco vengarme de ella por esto. Sí la detesto, pero de eso a buscar vengarme... tengo mejores cosas que hacer.
Otra Reina de corazones: flor. Me quedó la impresión de que él vive (o vivía) en un mundo irreal donde él nunca hizo nada mal y yo soy una stalker obsesionada con él, que no puedo olvidarlo, que me la vivo investigando sobre él, preguntando sobre él, queriendo llamarle, queriendo escribirle. Él tenía mi número en su celular registrado no con mi nombre, sino como "no contestar", como si le llamara mucho. La verdad es que nunca estuvo a la altura de la situación, nunca le llamé y le escribí muy poco en comparación con los niveles de un stalker. Sólo fui una vez a buscarlo a su trabajo y no me he parado ni una vez por su casa o alrededores, y eso que sé dónde vive. Si no lo hice cuando lo amaba con locura y quería recuperarlo, luchar por él y la verga, menos voy a hacerlo ahorita. Si me enteré de una que otra cosa de su vida, fue porque se aparecían en mi página de inicio de fb. No sé por qué se me siguen apareciendo cosas relacionadas con él, aun hoy, aun cuando bloqueó todo y así, es muy molesto. ¿Por qué la vida quiere que te enteres de ciertas cosas? Como sea, él cree que soy su stalker, aun cuando es él quien espía mis redes sociales de vez en vez.
Todos somos egocéntricos a veces, todos somos narcisos, pero hay niveles. Unos son sanos y normales, otros ya se vuelan la barda. Diría que cada quien su pedo, pero el problema es que algunos desubicados y dañados fastidian la vida a los que los rodean. La princesa no daña a nadie (más que a ella), en cambio la bruja daña a todos a su alrededor. Ahí ya no está chido.