domingo, 14 de abril de 2013

De París

París es tan mainstream, dirían los hipsters (o eso imagino, porque sí es muy mainstream). Visité la ciudad hace 10 años porque estaba en Europa y había que aprovechar. No me entusiasmaba, pero estaba sólo a un tren de distancia. Y, contra todo pronóstico, me gustó. Me gustó mucho. En general, las ciudades que he visitado me gustan, salvo Madrid.

París me parecía tan esnob. Los mexicanos eurocentristas la hacen ver como algo feo, como una moda, como algo que te da estatus. Pero París es hermosa con sus calles empedradas, sus cafés, sus museos, toda la historia en sus calles. Sentía que estaba en Los tres mosqueteros, en El Conde de Montecristo y, por supuesto, en Los Miserables y en Nuestra Señora de París. En ocasiones, llegábamos a toparnos con un señor tocando el acordeón en la calle, así bien cliché.

Nuestro hostal estaba en Montmartre, el barrio de Amélie. Ahí, sobre la colina se alza imponente y blanquísima la basílica de Sacré Coeur. También es hogar del famoso Moulin Rouge.

El Quartier Latin es el barrio de los estudiantes, alberga a la famosa Sorbonne, y está lleno de arte callejero. También está el Panteón y el palacio y jardín de Luxemburgo. Todo muy estilizado, todo muy limpio. La armonía en el jardín nos dejó apendejadas con sus calzadas, sus flores, sus árboles, sus estatuas y la fuente frente al palacio.

En la Catedral de Notre Dame es imposible no entrar y buscar a Quasimodo. Entre las estatuas de santos que viven en ella está la famosa Santa Juana de Arco. Y dicen, dicen que uno de los relicarios de esta catedral contiene la famosísima corona de espinas que Jesús portó al ser crucificado.

El museo de Louvre es enorme. Cuando recorrí algunos de sus pasillos, pensé en la saga de Los tres mosqueteros de nuevo, en Luis XIV, Ana de Austria y en la vida en el palacio. Me hubiera gustado vivir ahí, pero no como reina ni nada, quizá como dama de la corte y enterarme de los chismes, que han de haber corrido a raudales. Con lo que me gustan los chismes, pero sólo de terceros, nunca me ha gustado protagonizar o ser parte del chisme. Ahí se pueden ver obras como la Gioconda y la Venus de Milo.

And last but not least, está el Sena. De día luce, no mentiré, algo equis, como el Támesis: gris, callado y muy serio. Pero de noche me pareció muy romántico. Hay un barquito que te lleva de paseo a navegar por sus aguas. Y ya que menciono al agua, Woody Allen dice en Medianoche en París que París es siempre hermosa, pero es mucho más hermosa cuando llueve. Chiale, no estoy de acuerdo. Nos tocó lluvia en París y no me gustó.

Se podrían escribir páginas y páginas de París y sus maravillas, pero pus yo sólo fui unos días. Creo que se puede decir que sigue siendo una ciudad ideal para escritores, artistas e intelectuales. Muy bohemia, pero a la vez muy chic, llena de distintas facetas.

¿Volveré? Me gustaría, pero la neta no creo. Hay muchas más ciudades por conocer.