lunes, 21 de septiembre de 2009

Real

La enfermedad que quién sabe de qué era también me sirvió para terminar mucho antes de lo esperado el de Una novela real de Minae Mizumura. Cuando lo comencé me sacó de onda porque, como bien dice el título, es una novela real. Entonces la narradora-autora empieza contándole al lector de su vida y, como al principio yo pensé que eso era un prólogo, buscaba el capítulo donde de veras comenzara la novela, pero no había tal, pues el primer capítulo sí era ése donde cuenta que se mudó a gringolandia y que no le gustaba el highschool horrible y demás. Luego pensé que tal vez no estaría contando su vida, pero ya leí que sí lo es.

De nuevo vi que hace mal leer lo que escriben en la contraportada para llamar la atención de la gente. Aquí decía que era una historia tipo Wuthering Heights. ¿Por qué tienen que compararlo todo con cosas occidentales? Bueno, pero en esta ocasión pasa porque hasta la autora-narradora lo hace. Y cuando se termina el libro se ve que sí, la historia es una Wuthering Heights moderna y oriental. Lo malo es que, por lo mismo, yo desde el principio estaba ahí como mensa esperando la historia de amor. Sale el Heathcliff desde el principio, la Catherine no. Entonces pensé "bueno, seguro que este Taro Azuma es el Heathcliff, pero ¿y la Catherine?". Leía y leía y nomás no llegaba a eso y yo desesperaba. Pero por ahí de la mitad ya le agarré el chiste y vi que todo lo que había leído antes estaba ahí por algo y no salía sobrando como yo pensaba.

La primera narradora es la misma autora, la segunda es la mucama que relata la historia de Taro Azuma y Yoko Utagawa al chico que va y la cuenta a la narradora-autora. Creo que hay una tercera, una de las hermanas ricas que nunca dejaron de ver a Taro Azuma como un sirviente. Me gusta estos cambios en el punto de vista porque así se ve primero el de una japonesa de clase media que tuvo que emigrar a gringolandia, luego se ve el de una muchacha humilde del campo que deja atrás eso y para ir a trabajar con los ricos y, entons, a través de ella igual se ve cómo vivía una familia de clase acomodada. Lo malo es que al no ser un narrador que lo sabe y lo cuenta todo, sólo se ve a Taro Azuma a través de los ojos de ellas y la mucama omite ciertas cosas en su narración. Como sea, me gustó mucho. No creo que esté al nivel de un Mishima (aunque ese wey y su misoginia me choquen), pero sí está chido. Me gustó más cómo escribe ella que Haruki Murakami. Aunque no sé si esté bien dar estas opiniones porque lo que yo leo son traducciones, no los originales. Pero algún día podré leerlos en japonés...