Me pregunto qué chingados pasa por mi cabeza algunas veces. Las fotografías que le piden a uno para el título universitario son tamaño título, duh, sin aretes, sin adornos, relamida, que se le vea a uno toda la cara, sin sonrisas ni muecas de ningún tipo. Así, el otro día busqué unas fotos que me saqué hace ya tiempo, tamaño título, donde, chingada madre, salgo con mis microaretes de manzanita. Ésas me las rechazaron, no por los microaretes, sino porque eran digitales y se ven azulosas y ésas no sirven y a mí nadie me dijo que digitales no, en el papelito que le dan a uno no lo dice en ningún lado. Pero no entiendo por qué salí con aretes.
Para colmo el otro día descubrí que las fotos infantiles que me había tomado para la titulación no están donde yo creí que estaban. Ahora tendré que buscar en el reguero de escritorio que tengo donde debajo de revistas, hojas y libros habitan arañas que no se ven muy indefensas.
Sí, a veces puedo llegar a ser muy estúpida... pero hay un balance en la vida, hay otras veces en las que mi inteligencia sale a relucir, ¡ja!