sábado, 27 de julio de 2013

Monogamia no, pero sí

Los humanos no somos seres monógamos. Si lo fuéramos, ¿por qué hay tanta infidelidad? A pesar de eso muchos somos capaces de la monogamia. Disfrutar uno por uno, no se atasquen. Desde que era una chavilla he pensado que debe ser muy aburrido establecerte con una pareja y tener sexo sólo con esa persona el resto de tu vida. Pensaba que podría plantearle a mi pareja la posibilidad de tener sexo casual con otro. Sería una cosa sin riesgo, porque es sólo sexo, no amors. Pero luego pensaba, ¿y si él también quiere sexo casual con alguna pendeja? ¡NO! Quizá ésa es la base de la monogamia. Aunque me sienta segura del amor que algún hombre sienta por mí y del amor que yo le tenga, creo que es peligroso jugar al poliamor, como hacía Alfred Kinsey, sobre todo por las ETS. Que en varios casos está errado el nombre porque ni se aman entre sí, sólo cogen. Por favor, no le llamen amor, no se confundan. No sé si la peli Kinsey, psicólogo del sexo es fiel a la realidá, pero ahí a Kinsey le salió mal su experimento. Su esposa fue infeliz, él lo fue, sus coworkers lo fueron porque se dieron todos contra todos y los sentimientos y deseos se confundieron y su cabeza no lo soportó. Yo me iría más por el Ménage à trois, como el que tuvo el escultor Rodin. No es tan enmarañado porque puedes amar a un hombre y querer muchísimo a otro, los dos a la vez. Estaría chido sobre todo si son dos hombres y yo, por ejemplo, geek, flor (cuando me caía bien y no me daba asco) y yo, ¡aaaahhh, sí! Si fuéramos dos mujeres y un wey, ñeeee, ya no estaría tan chido; sería difícil que la otra me cayera bien, a lo mejor creería que es una pendeja.

La sociedad de hoy en día le da demasiada importancia al sexo, gira en torno a él, muchos son sus esclavos, cuando en realidad es sólo uno de muchos aspectos de nuestro ser. Para mí es igual de significativo ponerme mi pinche ropita y hacer que los hombres que me gusten me miren y me miren, sobre todo en el hombre amado. No tengo que abrirles las piernas a todos y presumir que soy "muy libre y rompo esquemas". Por eso me gustó este artículo del New York Times, "Life Without Sex". Está lleno de verdad. ;)