miércoles, 31 de julio de 2013

La hueva en mi vida

Para hacer honor al subtítulo de este blog.

Me encanta dibujar desde chiquita. En la primaria mi dibujo sobre el sismo del 85 fue elegido para concursar a nivel local y luego en niveles más acá. Nunca vi los premios o reconocimientos o algo, se los quedó mi querido colegio y mi dibujo también (culeros). Pero nunca se olvida a un hijo, y yo no lo olvido, aún tengo la imagen fresca, aunque un poco empolvada, en mi mente. He dibujado toda mi vida. Lo más lógico es que de adolescente eligiera estudiar Diseño o Artes Visuales en la ENAP o irme a la Esmeralda o cosas así. Sí lo consideré, pero vivo en el Ajusco. Qué hueva tener que ir diario hasta ese pueblo perdido llamado Xochimilco, goeei. Además, yo siempre quise estudiar en CU. Y así fue. La hueva marco mi camino de vida porque qué horror tomar no sé cuántos micros y levantarme a no sé qué hora para ir hasta allá, a los confines de mi universo sureño. Claro que eso de estudiar Informática no estuvo nada chido, pero trazó mi camino en la vida; gracias a eso estudié luego Literatura. No me arrepiento. Sigo dibujando PARA MÍ cada que puedo y me sale re bonito, podría salirme mejor, pero bah. Lo hago como dios me da a entender y me hace entender chido. Qué hueva dibujar para otros.

También quería ser astrónoma. Me ha encantado desde niña, desde entonces tengo pláticas hermosas sobre eso con mi papá (el único ser en mi mundo con el que puedo hablar de esos temas). Pero qué hueva estudiar. En la Facultad de Ciencias sí iba a tener que sentarme a ver qué pedo con los teoremas y demostraciones y demás y pues eso de estudiar nunca ha sido lo mío.