miércoles, 19 de mayo de 2010

*sigh*

Ahora que los blogs han pasado de moda y ya casi nadie los lee, vuelvo a sentirme como cuando comenzaban y en México nadie salvo unos poquitísimos teníamos uno. Me siento con más libertad para escribir... pero tampoco tanto como para escribir mucho de mi drama amoroso e inseguridades, nomás poquito... ¿Debo decirle algo ya? Es que siento que si lo hago, lo voy a espantar y ahuyentar. Eso sí, creo que el momento de confesión está cada vez más cerca. Por mientras, le llevaré algo la próxima vez que lo vea, un postre... y por Buda que trataré de no poner mi barrera defensiva que me hace comportarme como una mamila. Me voy a portar tan dulce y linda con él que se quedará con ganas de verme más seguido. Porque, acá entre nos, querido blog, estoy ya en el punto en el que dejaría plantado o le cancelaría a cualquiera, con tal de verme con él. Y cuando digo "cualquiera" me refiero sí, a cualquiera sin excepción; desde mi familia y amigas más cercanas hasta amigos recién adquiridos. También estoy en el punto en el que si él me invita y tengo algo que hacer, yo veo cómo le hago, pero voy con él; en cambio si me invita alguna otra persona sin importar si es amigo cercano o lejano o familia y no puedo ir, nomás digo "nel, no puedo".

Si lo sabe dios, que lo sepa el mundo (menos él)... lo quiero mucho. Eso sí, no seré como la flor de El principito, yo no diré, "He sido una tonta, perdóname. Procura ser feliz, yo te quiero, ha sido culpa mía que tú no lo sepas". Él lo sabrá pronto, pero todavía no.