Sí, Twitter es un montón de estupideces... pero hay de estupideces a estupideces. No mamar. Me encanta el chisme, no soy hipócrita, no lo niego. No me gusta correr a contar de lo que me entero o lo que me cuentan. Más bien me encanta enterarme de lo que la gente que conozco (aunque, claro, dentro de ese grupo de gente siempre hay los que dan hueva y no me interesan) hace, dice, piensa. Así voy conociéndolos mejor. Me gusta que la gente ponga su estado de ánimo, lo que está haciendo, lo que hará, lo que piensa sobre tal o cual cosa, confesiones y así. P-pero tengo entre mis contactos a alguien cuyos tuits son... ¿cómo llamarles? No sé. ¿Aburridísimos? ¿Totalmente pointless? Pero la sigo porque... pues porque ella me sigue, jaja. Aunque seguramente ella piensa igual de mis tuits. De gente que no conozco o gente famosa o medianamente famosa no me interesa saber nada, porque ¿cómo para qué? Con esa gente no interactuo, no me interesa saber su vida... A menos que sea gente que pone reflexiones chidas que te dejan algo, como el Dalai lama, a él sí lo sigo.
Pf y a ese otro grupo de gente de cierto lugar mejor ni seguirla. Es como volver a estar en el salón de clases con los pseudointelectuales/intelectualoides/intelectualocos y no es agradable. Se creen filósofos/críticos con disque reflexiones bien acá, pero... no. Nomás andan haciendo puros ridículos. De vez en cuando entro a ver qué pex con ellos, para reírme un rato. Me gusta la gente sencilla y la gente que de verdad es acá y se le nota, no como esos.
Iba a poner algo más, pero lo olvidé. ¿Qué hacía la gente en el trabajo cuando no había internet? ¿Cómo se distraía? Debió haber sido horrible.