jueves, 11 de febrero de 2010

Queja weyes

En un rato de ocio encontré sin querer el feisbuc del wey que me gustaba antes de que me gustara el que ahora me gusta. Uhhhh, me gustaba cuando tenía 22, hace ya un ratote. Él era muy guapo pero aún así no era mi tipo porque, para empezar, estaba muy pálido. Pero me gustó porque tenía barba, además de un no sé qué y era buena onda. Aunque sabía que me iba a decir que no, le hice saber que me gustaba. Tal vez fue por eso que me animé a decirle, porque sabía que me iba a decir que no y que era un caso perdido y que no perdía nada con hacérselo saber. Como sea, el gusto por él me duró como año y medio más o menos. Y ya. Nada más. Ah, pero hazle entender al wey que ya no me gusta, que no quiero nada con él, que me es indiferente. No, no. Cada que lo volvía a encontrar el wey se comportaba como si pensara que me gustara todavía. De hecho lo pensaba. Pero no, ya fue. La última vez que me lo encontré, cuando ya tenía un buen de tiempo que le había dicho que me gustaba y obviamente ya hace mucho que me era indiferente, él se portó así, como diciendo "ahí viene a la que traigo muerta". Me molesta bastante ese ego inflado. ¿Por qué los weyes (o algunos weyes) creen que una va a seguir enamorada de ellos hasta el fin de los tiempos? Los que llegan a ser de verdad especiales para una son muy muy pero muy pocos, se pueden contar con una mano y hasta sobran dedos. Si yo los cuento, me sobran 4 dedos. Estoy segura de que si me lo volviera a encontrar, seguiría creyendo que me muero por él. Lo mismo le pasó a una amiga, le dijo a un wey que le gustaba, pero el wey le dijo que no. Bueno, ya fue, desde hace mucho a mi amiga le gustan otros. Tiempo después el wey sigue creyendo que ella quiere con él. Chale.

Entonces, les decimos: sí, nos gustaban y se los dijimos, pero ya no nos gustan, porque no hay razón para ello, así que supérenlo.