domingo, 8 de diciembre de 2013

De los putos

Pasé unos siete días en Egipto y en cada uno de ellos algún hombre me hostigó. Fue más o menos como aquí en México con la diferencia de que allá los hombres ¡TE TOCAN! Aquí me ha tocado una frase incómoda y/o vulgar, pero allá te tocan que la mano, que la pierna. No que aquí no manoseen o den arrimones o violen, ocurre en ambos países pero creo que allá es peor. Así que sí es cierto lo que dice este artículo y este otro. Pondría en duda lo que dicen sobre la Hermandad Musulmana y el gobierno de Mursi, porque no sé prácticamente nada sobre el tema, pero es cierto que el hostigamiento sexual hacia las mujeres está cabrón. No creo que sea culpa de un gobierno que lleva ahí dos años, es cosa cultural. En ese aspecto son una sociedad enferma que no enseña el respeto a las mujeres. Creí que me hostigaban más a mí porque creían que era una árabe liberal que no llevaba hiyab y que, en su mente retorcida de machos, eso significaba que les hacía una invitación a que me hostigaran. Pero no, también lo hacen con sus paisanas musulmanas de formas más brutales, cobardes. Creo que nadie les dijo que eso es de poco hombres, pinches putos. Por fortuna hay hombres chidos que no están de acuerdo y cuidan a las mujeres. Aun así es una sociedad hostil para nosotras. Por eso no me canso de agradecer a la Vida o al Cosmos, lo que sea que haya puesto en mi camino a esos buenos hombres que me permitieron disfrutar enorme mi estancia en Egipto. Y aun cuando iba con mis amigos mexicanos o mi amigo del vecino país del norte, el hostigamiento de algunos no paró. Aunque sí detuvo a otros muchos. Todos ellos me lo dijeron: muchos hombres, MUCHOS, me sonreían en la calle. Eso me hacía sentir bastante incómoda.

Pero aun así volvería porque amé el desierto y también me gustó Alejandría. Insisto en que es cosa de agarrarles la onda. Saber por dónde meterse y por dónde no y así.