lunes, 25 de octubre de 2010

lenguaje...

Es muy agradable cuando alguien nuevo te gusta y te vas acercando a él con el tiempo, no sólo en lo interior sino también en lo físico. Me encanta cuando salimos a algún lado y de pronto estamos más cerca de lo normal. Amo cuando viene y me platica cosas de cerca o al oído si hay mucho ruido. Me encanta cuando estamos sentados de frente y adoptamos una posición. No es posición sexosa, pero soy de ese tipo de personas que no la adoptaría con cualquiera. Sólo con alguien que me interese como más que amigo. Soy lo que uno de mis amigos llamaría "mojigata", pero ese amigo suele llamarme así sólo porque a mí no me gusta andarme besando y fajando con amigos por los que no siento ninguna atracción, como él. En fin... Soy una chica tranquila y sólo me gusta la cercanía física (de esa en la que se meten en tu espacio personal) con un hombre que me gusta. No tengo por qué justificarme.

Me gusta cuando estamos sentados de frente y por una cosa (como falta de espacio) o por otra (simple gusto, de mi parte al menos) nos acomodamos así. Pasa algo curioso, él se gira y se acomoda y yo me giro y me acomodo de forma que yo "quedo adentro". 'Ora sí que literalmente me le meto entre las piernas. No sé si él suela adoptar esa posición con sus amigas u otras. Si así fuera, pues sentiría feo, pero ni pedo, ¿qué puedo hacer? Yo sólo lo hago con él. No podría hacerlo con alguien más porque me sentiría muy incómoda. No le veo el chiste a tener así de cerca a un wey que no me gusta. Y siento bonito porque no es algo de lo que alguno de los dos busque zafarse. Para algunos sería algo inocente, pero ya dije que me gustan esos primeros encuentros algo tímidos cuando hay una nueva persona que te interesa de esa forma. Sin importar la edad que tengas.

Yo puedo ocultar lo que siento la mayoría de las veces, pero de vez en cuando el lenguaje corporal me delata, como pasó ese día en ese rato cuando ya sólo estábamos los dos y los demás por otro lado. Me gustó algo que me dijo mi hermana: yo estaba ahí a un lado pendejeando mientras él te hablaba pero de repente volteé, los vi y dije "ay, wey". Y mejor se fue a sentar a otro lado pa' no hacer mal tercio.

Aunque también estar en esa situación por mucho tiempo, de que sí, que no, me le acerco, luego me alejo, es desgastante y frustrante...