sábado, 3 de julio de 2010

A verrrr

Retomando el blog... Por fin leí Harp of Burma. Que más bien debería llamarse Harpist of Burma o The Adventures of Mizushima in Burma. Por cierto, Burma es Birmania en español, no sabía. Este libro lo compré en una librería de viejo y yo confieso que fue sólo porque era de un autor japonés. Lo compré con toda la intención de no leerlo nunca, de nomás tenerlo ahí adornando. Pero un día no tenía qué llevar para leer en mi trayecto en micro/metro y entonces lo vi, chiquito, práctico... me lo llevé y me atrapó. No es la gran obra literaria. Es prosa sencillita, entretenida que cuenta una historia que conmueve.

La trama se centra en una compañía o grupo de soldados japoneses en Birmania. La Segunda guerra está por terminar y ellos viven escapando de los soldados ingleses. Pero la compañía se diferencia de las demás porque aquí los soldados tienen la costumbre de cantar. Incluso tienen instrumentos, un arpa. Mizushima, uno de los soldados, es especialmente sensible y talentoso para la música. Es un hombre sencillo, callado, pero carismático que se encarga de acompañar con el arpa las canciones que el grupo canta. Pero no sólo utilizan la música para distraerse y alegrarse, sino como medio de aviso. Cuando hay peligro, Mizushima toca X canción, cuando el terreno está despejado toca otra para avisar a sus compañeros escondidos en la selva. Un buen día se enteran de que la guerra terminó. Son capturados y llevados a unos campos a trabajar en la reconstrucción de algún pueblo. Entonces se enteran de que hay un grupo de soldados japoneses también renuentes a rendirse. Mizushima es el elegido para convencerlos de rendirse y parte con unos soldados ingleses. Ahí surgen las interrogantes. Si tendrá éxito o no, si volverá o no, qué hizo en su ausencia, etc.

Es curioso cómo el narrador describe a los birmaneses, como gente sencilla que se conforma con tener lo básico para vivir, que no aspira a riquezas materiales, que se centra en la salvación de su alma o en obtener la Iluminación más bien. Dice que todo ello se debe a sus creencias budistas. Se plantea un debate: ¿los birmaneses son civilizados o no? Un soldado dice que sí porque viven en paz con los demás (a diferencia de Japón que participó en una guerra mundial), otro dice que no porque no tienen avances tecnológicos y eso.

También con este libro me enteré de que hay grupos caníbales en Birmania. No sabía. Yo toda prejuiciosa me los imaginaba en África o el Amazonas. Pues 'ora si que cada pueblo sus costumbres.

Y nomás eso. Le di 3 estrellas de 5. Está bien rapidito de leer.

Ya me compré el nuevo pa' leer... Los hermanos Karamazov de Dostoievski. :) El de La insoportable levedad del ser lo sacaré de la biblioteca.