lunes, 22 de septiembre de 2008

Entrada cursi y patriota

Como septiembre es el llamado "mes patrio" me puse a pensar una cosa el otro día mientras pensaba cómo escribir la maldita introducción de mi tesita: si fuera cierto eso de las reencarnaciones, ¿en qué país me gustaría nacer en mi próxima vida? Listé varios pero ninguno me gustó tanto como México, la verdad. Es que a mí sí me gusta mucho mi país, a pesar de todo. Obviamente hay cosas que no me gustan, pero ¿y qué? Aun así lo prefiero a cualquier país de Europa o de Asia, África, de donde sea. En todos lados hay mierda (en unos más que otros, pero en todos hay). No que conozca varios países, pero de lo poco que he visitado, visto, leído, etc. sigo prefiriendo aquí. Por eso se me hace un poco wey que algunas personas odien aquí y añoren allá, sobretodo cuando en su vida han pisado ese lugar que según ellos es mejor que aquí. Porque, por ejemplo, una cosa es ver Japón a través de un anime, películas y libros y otra muy diferente estar allá y vivir allá siendo mexicano. Lo mismo para cualquier país. No veo razón para odiar aquí. Y sí, Japón me llama demasiado la atención, pero no creo que sea mejor que México, ni me gustaría irme a vivir allá de por vida; sólo quisiera ir a estudiar, turistear y regresar aquí. Allá está lleno de locos que viven para trabajar, creo que esa sociedad está mal, jaja. ¿De qué sirve ganar dinero si se la viven trabajando y no lo disfrutan con su familia ni pasan tiempo con ella? En fin...

Si alguna vez fui malinchista (que creo que no), se me quitó yendo a Europa. Los demás países que no son México están bien para unas vacacioncitas, pero nada más. Me gustaría visitar varios, chance hasta vivir un par de años en alguno, pero al final siempre voy a querer regresar a mi casa con todo y sus políticos de mierda, microbuseros nacos y demás. Porque es como nos dijo una pareja ecuatoriana, me parece, que conocimos en Roma: "no hay tierra, como la tierra nuestra", refiriéndose a Latinoamérica. Ésa fue una cosa que me gustó cuando fuimos a Europa, siempre que te encuentras con un latinoamericano, no importa de qué país sea, sientes como si fuera del tuyo. Al menos así lo sentimos nosotras con el trato que la gente de Latinoamérica nos daba. Y es que México tiene lugares bonitos, tiene gente bonita y agradable, también gente naca y ojeta pero de esos hay en todos lados, tiene flora, tiene fauna, la historia de las culturas prehispánicas es muy muy muy interesante, no es un país caro, según yo, tiene la mejor universidad de Iberoamérica y es gratuita (bueno, cuesta 20 centavos), jaja; ¡un viaje en metro cuesta 2 pesos en el D.F.! cuando en España, que tiene el metro más barato de las ciudades que visitamos, un boleto para un viaje cuesta como 15 pesos, el D.F. tiene a Tepito que es una maravilla... México tiene un chingo de cosas buenas.

Un día escuché en el microbus a un wey holandés, creo, que le platicaba en inglés a otro wey por qué México era mucho mejor que Holanda. Decía que, para empezar, en México la gente era como más auténtica, más cálida; que en Holanda casi casi todos eran una bola de ojetes. Que en Holanda los sueldos eran mucho mejores (los sueldos más bajos están en el equivalente a los 60 mil pesos de aquí), pero que de qué servía si la gente se la pasaba trabajando y era tan fría que uno, o por lo menos él, se sentía siempre solo, la gente usa su dinero en cosas (autos, aparatos) no para convivir con la demás gente; que en cambio aquí la gente no ganaba mucho, pero usaba el dinero para salir con familia y amigos, convive, se divierte. Que en Holanda la policía es muchísimo más corrupta que aquí, aunque usted no lo crea. En resumen, que él amaba México y no quería volver a Holanda. Claro, malinchistas como somos, se ve que el wey tenía aquí un mejor trabajo que muchos mexicanos igual o mejor calificados que él, se bajó y vi que se metió a Jardines de la Montaña (zona de ricos).

También un día me metí al blog del chico argentino de ascendencia japonesa que escribió Gaijin. Cualquiera de los malinchistas de aquí creería que el wey preferiría dejar Buenos Aires en cualquier momento y largarse a Japón, pero no. En una entrada escribía justo lo que el holandés opinaba de su Holanda, que Tokio se le hacía una ciudad tan fría, tan mecanizada, no sé cómo decirlo... bueno, que prefería Buenos Aires a Tokio mil veces.

El post podría seguir y seguir pero ya tengo cosas que hacer. No me gustaría nacer en otro país en mi otra vida. Claro que si fuera niña de la calle o pobre o que sé yo no pensaría igual y chance ni me pondría a pensar en estas cosas, pero como no soy, pues lo hago. Además en todos lados hay gente de la calle y gente pobre, no sólo aquí.