jueves, 11 de septiembre de 2008

Supotsu

Qué cómodo es el semestre deportivo... no tan cómodo para mis papás, pero qué puedo hacer. Nada más ir a la facultad dos días y los demás ir a reducir las lonjitas y de paso aprender a nadar y quedar lista para carreras como el Pumatón. Qué pinche lujo, afuera los cursos de natación son pinches caros. Por eso no me quiero ir de la UNAM, jojo. Pero tiene sus consecuencias, ya nada más les pido a mis papás para los pasajes porque aún tengo tantita vergüenza. Como lo mínimo que me permite sentirme satisfecha y ya no me pongo exigente con la comida; y nada de que la ropita, el librito, el dvd, ¡nada! hasta que pueda pagármelos yo. Es que ahorita todavía no se puede. Pero me la estoy pasando de lo lindo. Llego a mi casa tan cansada que debo entrar en estado de stasis. Me gustaría meterme a una cápsula de las que hay en la nave espacial de Aliens para amanecer recuperada al día siguiente.

Hay un wey en la clase de natación que se me hace atractivón. Siempre que lo veo sin gorra me digo "ahora sí me voy a fijar si el wey va en mi grupo o en el otro", porque hay dos grupos, pero nunca puedo porque luego se me olvida y cuando me doy cuenta ya todos traen puesta la gorra. Y el pedo es que una vez que eso sucede el wey en cuestión pasa a perderse entre una masa de weyes con gorra. Porque con gorra todos se ven iguales. Lo mismo nosotras. No sé quienes toman clase conmigo, no reconozco las caras de la mayoría.