No me gusta hablar por teléfono (salvo a mi familia y amigos cercanos). Es una de las cosas que más odio hacer en la vida. Cuando tengo que hacerlo o invento excusas y recurro a medios alternos como "ay, perdón es que no encontré la hoja donde anoté el teléfono por eso te mando este mensaje", o me aguanto, hago mi ansiedad a un lado y llamo. Pero lo odio, lo odio, el teléfono es un aparato diabólico, jo. Prefiero escribir mails, hablar por msn, mandar mensajes de celular y sobretodo prefiero ver a la persona cara a cara.
No me gusta el teléfono, primero, porque no puedo ver la cara de la otra persona. Soy paranóica y siempre pienso que me están haciéndo caras mientras les estoy hablando.
Segundo, mi voz se oye horrible, horrible por teléfono. Parece que estuviera hablando una mujer de voz gangosota con el tonito característico de los habitantes del barrio bravo de Tepito. Pero no hablo así en la vida real, en serio. Mi voz no será tan bonita, pero tampoco es tan fea.
Tercero, el teléfono es de cobardes. Me han llegado y me han cortado por teléfono. Pfff, pero tal vez no fue por cobardía, tal vez el que me cortó no quería ver mi corazón romperse. *sniff* Y creo que el que le lleguen a uno por teléfono también tiene ventajas. Yo no quería andar con él porque era bien mala onda. Si me hubiera llegado en persona, chance hubiera visto parte de mi cara de "uuuy, noooo, vete" antes de que la pudiera cambiar por una cara de amabilidad y chiquitristeza disimulada de "lo siento, ya estoy con alguien".