miércoles, 8 de octubre de 2008

Odio Sunshine

El sábado en la noche vimos Sunshine porque Ana se la encontró en uno de los cajones de mi cuarto de tele. Dijo que leyó que unos decían que era una de las mejores películas del 2006 o 2007, quién sabe qué año.

La cosa ésta resultó ser una reverenda mierda. No me gusto, creo que a ninguna de nosotras. Es que, ¿qué onda? Se sacan de la manga al wey ese quemado porque según el director quería que fuera irreal su presencia en el Ícaro 2, o una mamada así leí que dijo, pero nomás no funcionó. El wey quemado es la voz de esos que opinan que no hay que jugar a ser dios, por qué quieren revivir el sol. Pero hay que empezar por ahí, por lo de revivir el sol. La idea de que unos van a acercarse al sol para echarle una cosa que lo reviva es la más grande P-E-N-D-E-J-A-D-A. Nadie puede acercarse al sol se pongan lo que se pongan, punto. Nadie podrá revivir esa cosototototota de estrella con una pendejadita humana, ¿qué era lo que llevaban, una bomba, un "embrión de estrella"? *sigh* Luego al final el malo los está matando y de pronto como que al que hizo la película o el guión se le olvidó que existía el malo y deja de salir un rato sólo para volver en una última pelea entre él, el héroe y su enamorada a pesar de que en unos poquísimos segundos se van a estrellar en el sol y se van a chamuscar y su pelea habrá valido madres porque de todos modos todos se van a morir. Tardan mucho en chamuscarse además. Hueva total. Está bien que sea ciencia ficción, pero la buena ciencia ficción se saca cosas que tal vez nunca serán posibles pero plantedo de tal modo que lo hace ver como que sí se puede.

Para eso mejor hubiéramos visto Terror en la niebla.