sábado, 6 de septiembre de 2014

Defendiendo a

Me voy a dar a la tarea de defender a La Sirenita. Varios dicen que dejó todo por irse a seguir a un hombre. Pues no. Sí se enamoró de un wey, pero no fue sólo por él que decidió dejarlo todo. Fue porque ya desde antes ella estaba enamorada de ese otro mundo. Luego se enamoró del tipo y pues ya. Ella siempre soñó con vivir arriba y luego pasa que uno se harta del lugar donde vive y decide dejarlo todo para perseguir un sueño. No muchos se atreven a hacerlo. A muchos les da terror dejar las cosas seguras que tienen por perseguir algo que quieren, porque no es seguro que logren alcanzarlo. Como Leonard en The Big Bang Theory, que se aterroriza cuando Penny renuncia al trabajo de mesera para dedicarse de tiempo completo a triunfar como actriz. Por otra parte, hay quienes se arriesgan, dejan la seguridad, aunque exista la posibilidad de perderlo todo. Pero aunque no consigan eso que buscaban, no perdieron, porque se arriesgaron y dieron un paso que pocos dan. ¿Quienes pierden al final? Los que se paralizan y se quedan donde están porque les dio miedo arriesgarse por algo más grande, más fulfilling. 

La Sirenita Ariel no dejó todo por un tipo. El tipo era parte del paquete, de ese mundo en el que ella soñaba vivir desde antes de conocerlo a él. A veces un amor es el catalizador para poner en marcha algo más grande que está detrás. Y así pasó con ella. No es que defienda a Disney ni mucho menos. Me CAGAN la mayoría de sus historias. Pero Ariel y Jasmín siempre fueron mis preferidas. 

Ya sé que están basados en literatura, pero el cuento de La Sirenita me da un poco de miedo y el de Aladino se me hizo un poco raro. Habrá que volverlos a leer, los leí de niña y no me dejaron buen sentimiento.