La segunda vez que le dije a un hombre que me gustaba fue en enero de 2011. Uno de estos fríos días de enero fue el elegido para confesarle con palabras que me gusta, porque con mi cuerpo todo ya se lo había dicho desde hace mucho. Creo que fue el 21, por eso estos días lo he tenido muy presente. Y no a cualquiera, eh, hay que ser realmente especial y amado para que yo haga eso.
Lo que siguió a eso fue un infierno, pero el momento en sí fue mágico, ja, a riesgo de sonar cursi, pero así fue. Al menos para mí.
Recuerdo que estaba muy nerviosa, ¿cómo no? Había intentado hacerlo ya en varias ocasiones, pero no me salía. Para poner presión hice un pacto con mi hermana: iríamos a una tocadilla y si esta vez no le decía, mi cajita de ahorros pasaría a ser de ella (con todo y ahorros, obvio). No tenía mucho, pero no era una cantidad despreciable y no quería perderla.
Al final me agarré las chichis y se lo dije. Fue una confesión simple: me gustas mucho desde hace tiempo. Me salió bonita, con una sonrisa y actitud coqueta se lo dije al oído. Él se puso contento. Luego me dieron ganas de echarme a correr al baño a esconderme por los nervios que sentía.
Todavía recuerdo su sonrisa y su mirada cuando bajamos a la calle, tenía una expresión muy tierna, muy dulce. Pero unas semanas después todo se vino abajo. Fue su cumpleaños, le dejé una felicitación bonita y él me trató con indiferencia. Personas con las que él rara vez o nunca hablaba parecían ser más importantes para él que yo. Ahí supe que era el principio del fin. No entendía por qué se portó así, por qué me alejó. Pero así fue.
En este par de años me ha tocado ver cómo él trata a personas lejanas a él, personas con las que casi nunca habla, personas que acaba de conocer, como si fueran más importantes que yo. Yo no soy nada para él (o al menos eso quiere aparentar). La persona que conozca mañana será más importante que yo. Nos conocemos hace ya 5 años, pero es como dice la canción, con él aprendí que el tiempo no hace amigos.
Todavía lo amo, pero también le tengo lástima. Fue incapaz de tener una relación con alguien que lo ama tal y como es, que no quiere que cambie, que lo respeta, que quería estar con él para cuidarlo, para compartir alegrías y tristezas, para ayudarlo. Prefiere andar coqueteando con alguna vieja que acaba de conocer que le da entrada por facebook, como pasó con la changa y como pasa ahora con la chica que primero le daba entrada a su amigo. Y lo peor es que me entero porque la gente tooodo pone en facebook donde llega hasta gente como yo. Cuiden sus configuraciones de seguridad. ¿Así o más impersonal, así o más patético? No respeta ni cuida a los amigos que lo rodean, ni al gnomo ni a la changa. Es traicionero. Es como dice D., le desearía mal, pero el muchacho ya está tan mal, tan jodido, que no creo que haga falta.
Ahora sólo me queda esperar a que el tiempo y las personas me ayuden a sanar y a dejar esto atrás. Quedará cicatriz, pero me queda el consuelo de saber que lo intenté todo hasta el final. Intenté ser su pareja y terminé pidiéndole ser una simple conocida que puediera saludarlo y salir con él de vez en cuando con tal de estar con él. Con coqueteo, sí, con frases de afecto, sí. Yo nunca negaré mis sentimientos sólo porque a él le molestan.
Un día, que espero no esté muy lejano, seré capaz de decir: Ya no te amo, me he enamorado de un ser divino que me enseñó a olvidar y a perdonar. M. ya me dio una buena probada de ello. :)