sábado, 11 de agosto de 2012

:)

No sé qué pasa hoy que me he estado acordando mucho de florecilla. Hasta volvió a asaltar mi mente una idea que no puede ser buena. Aun así no es nada de preocupar. Sólo se me hace raro porque ahora el que ocupa mi mente diario es otro...

Y hablando de ese otro, estaba recordando la vez que me maquillaron. Supongo que fue porque ayer me volvió a tocar.

Aquella vez me pintaron la cara para aparecer frente a la cámara. Y quedé bien, rara, pero bien. La verdad yo me sentía como una putita porque no estoy acostumbrada a maquillarme. Y pus ya. La rutina normal de viernes. Por la tarde estaba yo sentada en mi lugar y él llegó. Volteé, me vio y puso cara de "órales". Creo que hasta se le salió un pequeño "¡ooh!". Ah, ya con eso me sentí halagada y feliz. Pero luego de la plática de "¿cómo estás? ¿te mojaste?" y todos a otra cosa mariposa, él me hizo otro cumplido, "Te ves muy guapa, C.". ¡WA! Eso, más lo del chocolate y el paraguas me hicieron el mes.

Por si fuera poco, me halagó todavía más porque la semana siguiente le tocó a otra la hojalatería y pintura. Y ella, a diferencia de mí, se puso a presumirlo. Esa tarde él llegó como siempre, nos saludó como siempre y se disponía a hacer lo suyo como siempre. Y aunque la mujer en cuestión le preguntaba si veía alguna diferencia, él decía que no. Qué mejor halago que note cuando me pintan a mí y me lance flores y a las otras no. Porque según recuerdo a la otra no le dijo nada cuando la pintaron y ahí también se notaba mucho el cambio, como en mí.

Lo conozco de poco tiempo, pero ¿eso qué? Le tengo cariño.