miércoles, 8 de agosto de 2012

Yo (corazón) Paté de Fuá

Nunca he escrito sobre música, pero ahí va.

Paté de Fuá es uno de mis grupos preferidos, está en mi Top 10. Su música, tanto digitalizada como en vivo, te transporta a otro lugar. Un lugar nostálgico, melancólico, pero no por eso poco agradable. Muy al contrario. Es una nostalgia que uno busca con alegría. Sólo la música de ese grupo puede lograr eso sin que se trate de un caso de masoquismo. Te toca en lo más íntimo. Y si digo que la música digitalizada es excelente, las interpretaciones en vivo la superan. No sé qué palabra pueda emplear que tenga un nivel más alto que "excelente". ¿Suprema? No sé, pero no exagero. No importa si a uno no le gusta el género (aunque creo que es un error querer meter a tooodas las expresiones musicales dentro de un género), no se puede negar que los músicos son de primer nivel.

La primera vez que los vi en vivo fue en el Lunario, a mi parecer el lugar ideal para un grupo de este tipo. Es que me gusta que mis grupos favoritos toquen en lugares más íntimos, no en un lugar masivo. También está chido eso, pero la experiencia es mejor en lugares más pequeños. El sonido que producen los instrumentos y las voces es percibido de mejor manera por los sentidos. Todos, no sólo el oído. Aquel mes de febrero presentaban su nuevo disco, el tercero, según yo. Fue una experiencia excelsa. Sí, puedo deshacerme en elogios, pero una cosa es segura, no es una exageración.

A mi parecer, hasta alguien con un bajo nivel de romanticismo se sentiría conmovido por la música y las letras. Le llegarían, pues. Fueron tres horas en las que no estuve en México, sino en París, en Buenos Aires, en el circo, en París de nuevo. Además de la armonía de los instrumentos, el sonido tan característico, inconfundible e irrepetible, la voz del vocalista con su acento argentino y suave pero sin por ello dejar de sonar masculino completa la experiencia y hace que el viaje sea completo. A toda la experiencia musical se le suma la simpatía del cantante. Me agradan los grupos que se dirigen a su público entre canción y canción. No sé si es porque estaba pedo o qué, pero el carisma de la voz principal fue tal que dije "no mames, ya soy su fiel fan". Salí con un buen sabor de boca y eso es decir poco. Me gustó tanto que quise repetir la experiencia en cuanto saliera otra oportunidad. Y así fue.

Debo confesar que la segunda vez que los vi la experiencia no fue la misma, pero culpo al lugar. El Plaza Condesa no me gusta porque es más grande. Además la duración no fue la misma, lo sentí más corto. Aun así lo disfruté bastante y espero que no tenga que esperar mucho tiempo para la próxima vez.