jueves, 9 de septiembre de 2010

Cont. (sólo el primer párrafo, lo demás es drama)

Diferencias de comportamiento. Para seguir el tema de ayer, ahí va otra. Hay un tipo de hombre que es wey. Así, wey. Se portan de cierta forma y no se dan cuenta (o eso dicen) de que con ese comportamiento están mandando señales que cualquier mujer interpretaría como "no mames, le gusto a este wey". Hay veces en las que el wey manda pocas señales y si a la chica le gusta él, ya más segura de que el gusto es mutuo, se lanza. En respuesta el wey se echa para atrás y se aleja de plano porque en realidad no quiere con ella y no se da cuenta de que le envió las señales que indicaban que sí (o eso dice). La chica queda confundida. El wey vuelve a hacer eso con otras. Así es el chico que me gusta. La duda es: cuando las señales no son tan pequeñitas y ya son varias, tantas que se siguen acumulando, ¿el wey se echará para atrás si la chica se lanza? ¿O es que en realidad no hay nada ahí, pero la tendencia natural femenina insiste en que son señales obvias? No sean así, chicos. No nos emocionen si ni al caso...

Hoy fue de esos días en los que uno, malinfluenciado por la televisión y las pelis cursis, esperaría que todo fuera lindo o que si se presentan altibajos, al final todo se solucione para bien y todos felices... o al menos para mí porque es mi día. Pero no. La vida es cruel porque aunque me mentalicé para no esperar que este fuera un día donde todo fuera rosa sólo porque es mi cumpleaños y no esperaba nada más que lo mínimo (de su parte nada más, este post trata sólo de él, para variar), aun así no se me hizo estar libre de corajes y tristezas. Y te dicen "no dejes que X te arruine tu día", pero son cosas que no se pueden evitar. No sé qué pasa. Mi suerte goza viéndome sufrir (en lo amoroso nomás), sabe que soy muy sensible hasta a lo más pequeño y supuestamente insignificante. Tonces todo había ido bien, muy bien hasta hace una semana, luego esta semana empezó con "me gusta ella y esta otra", chicas imposibles, pero aún así no puedo evitar un pequeñísimo "¡argh!". No importa, eso pasa. Pero hoy hoy hoy estuvo el coqueteo y ofrecimiento descarado que de plano me sacaron un gran ¡AAARRRGGGHHHH! Igual, sé que es medio en broma, pero los celos se agitan en mi interior. Horrible. Y sí, me tiro mucho al drama por cualquier cosa, pero no puedo evitarlo. Mi amigo consejero me dice "no mames, wey, así somos. Tú dale chance, déjalo". Bueno.

Esto es un círculo vicioso. La única forma de terminarlo es preguntarle "ya, wey, ¿qué pedo? ¿quieres o no? me confundes y me estás volviendo loca". Después del frenesí del sábado (que ambos sentimos, no me lo puede negar), vuelvo a sentirme como perro madreado. Odio andar pensando "¿tenía ahí la oportunidad y se me fue?", "¿sintió algo más o no?". :(