La novela abre con un wey vestido como típico turista japonés que decide ausentarse unos días de casa para ir a la playa en busca de insectos. Toma un tren y parte. No le avisa a su esposa directamente, le deja una carta. El wey es un raro, un entomólogo. Sueña con descubrir alguna especie de insecto y que su nombre quede grabado en los libros para la posteridad. Así llega a la playita buscando un tipo extraño de escarabajo. Su teoría es que viven en la arena y así. De camino al mar ve una aldea toda pinche, toda pobre. Llega al mar y ve que no hay ni un pinche bicho. Chale. Camina por ahí y unos aldeanos se le acercan. Le preguntan si es un inspector del gobierno. No, ps nel. Ya seguros de esto le ofrecen alojamiento para la noche. El wey acepta con gusto porque piensa reanudar su ardua búsqueda de insectos al día siguiente y no hay otro lugar donde quedarse que al aldeita. Así, lo meten en una casa con una mujer...
Me vería bien pendeja si lo comparara con La metamorfosis de K. porque ese libro lo leí en la prepa y ya ni me acuerdo qué onda... salvo que al final el wey se hace como bicho. Y no sé si eso era sólo una metáfora o se podía leer como literal. Nunca me importó y sigue sin importarme, la verdad. Pero, bueno, creo que es como una analogía... jajaja, no mamen, se me están olvidando todos esos términos que usaban en la carrera. Sigo sin acordarme del término para designar cuando en una novela se hace referencia a otra o algo así. Soy un fracaso. Bueno, el pedo es que podría decirse que el wey se ve reducido a insecto (en sentido figurado, no literal). Y uno (o al menos yo) no puede dejar de leer porque se siente el "no mames, qué va a pasar, qué va a hacer". Está chido, pero no gastaría los $400 pesos que cuesta la edición de Siruela. Lo saqué de la biblio de mi trabajo. :D
Y ya.