lunes, 15 de marzo de 2010

Creí, pero ya vi que no

Creo que soy un poco daltónica.

En la clase de Civilización maya la profesora dijo que los mayas eran daltónicos y que para ellos el verde y el azul era igual, por eso usaban la misma palabra para designarlos a los dos (¿como los japoneses?). Tonces nos puso unas figuras, 6 círculos hechos de bolitas de colores y adentro de los círculos hay un número también formado de bolitas pero de otro color, son los de esta página. Dijo que los mayas no podían ver los números dentro de los círculos y que si nosotros tampoco podíamos, éramos daltónicos. Yo pude verlos todos menos uno, el que tiene el 6. Pero ahoritita que lo volví a buscar ya pude verlo, clarito clarito, pero ese día no. Pensé que era un poco daltónica. Y así se me arruinó este posto porque yo pensé que no podía verlo y que era medio daltónica, pero ya resultó que sí pude y que no lo soy.

Por cierto, la primera clase se fue a meter un hippie de esos horribles que se creen uno con la naturaleza y corren descalzos por los bosques. Tenía su cabello como el de un buen salvaje y su ropa casi casi igual y venía un poco sucio, seguro porque acaba de estar en contacto con nuestra Madre Tierra. Que conste que no me estoy burlando de la Madre Tierra ni nada de eso, pero es que esos hippies ni lo entienden y nomás lo hacen de pura pose, pura falsedad e hipocresía; ellos bien saben que son una bola de burguesitos que viajan en su coche que papá y mamá les compraron, que hacen la tarea en su Mac último modelo y llegan a su casa de Coyoacán o de alguna otra zona de clase medio pudiente a ver MTV y visten con ropa de alguna marca cara o medio cara* y que su preocupación y amor por la Madre Tierra es pura superficialidad, muchos de ellos hasta han de hacer cosas para dañarla, porque muchos de ésos hacen lo contrario de lo que dicen, como el hippie que se decía muy de igualdad de los sexos y no al machismo y la fregada y luego nos venimos a enterar que golpeaba a su novia y demás. En fin... el hippie llegó a la clase con la típica actitud de "pfff, yo sé más que todos ustedes, mucho más que la profesora sobre nuestros hermanos mayas". Se metió, se sentó y al poco rato vi que ya no ponía atención, había sacado su revista de Arqueología mexicana y la leía con mucha atención porque quería que la maestra se diera cuenta de que él prefería leer la revista que perder el tiempo escuchando su explicación y un rato después se salió. Puta, qué necesidad. Lo bueno es que ya no volvió, ¿cómo podría?

*No es envidia, mi vida se parece mucho a esa.