miércoles, 25 de noviembre de 2009

Rosas

Antier iba en el metro con mi mamá y unas chicas iban platicando de bodas. Una le decía a la otra, "wey, es que yo sé que él no es el amor de mi vida, pero me voy a casar con él". Sonaba medio preocupada. Tons mi mamá me dijo, "¿para qué se casa entonces, si no es el amor de su vida?". Yo no pienso como mi mamá. Creo que son pocas las personas que tienen la buena suerte de casarse o arrejuntarse con el amor de su vida. Tal vez alguna vez estuviste con el amor de tu vida, pero pasaron cosas y se terminó a relación. Sabes que no va a volver. Luego un día encuentras a alguien con quien te llevas bien, te cae bien, lo quieres y te gusta, y si sale la oportunidad de vivir juntos o casarse, pues dices "va" porque sabes que el otro no va a volver y con éste te llevas muy bien. Ni modo que uno se abstenga de los hombres toda su vida sólo porque el amor de la vida de una se fue y no volverá jamás. Quizá a mi edad es todavía muy temprano como para andar hablando del "amor de mi vida" porque me falta mucho por vivir, pero ¡bah! O. es el amor de mi vida, estoy segura... o por lo menos lo ha sido hasta ahora y nadie le ha arrebatado el puesto. Y como se fue y sé que no va a volver, ya me resigné a conformarme con un wey que cubra los puntos descritos anteriormente. Ni modos; la verdá yo sí me casaba/arrejuntaba con un wey que cubra eso que escribí.

Me gusta lo que dice la canción "Rosas" de LOVG: y es que empiezo a pensar que el amor verdadero es tan sólo el primero, y es que empiezo a sospechar que los demás son sólo para olvidar.