sábado, 7 de marzo de 2009

Mierda

Siento que toda esta ansiedad y, sobretodo, frustración hacen que me nazca el deseo, todavía frenable, de tomar. Siempre me ha gustado casi todo lo que tenga alcohol. No tomo muy seguido y cuando lo hago, lo hago por antojo y porque es divertido. Pero ahora es por antojo y frustración-ansiedad; la parte de la frustración se me hace patética. La ansiedad es porque se me antoja una copita y no puedo tomarla porque estoy tomando medicina. La frustración es por ese asunto de mi timidez.