lunes, 23 de marzo de 2009

La flecha que no llega de A a B si no ha pasado por C y D y así

En el FICCO, que ya acabó hace un ratote, la única que vi fue la de Kitano. Trata de la paradoja de Zenón de la flecha o, en el caso de la película, de Aquiles y la tortuga que viene a ser lo mismo.

Ese tema o más bien esa paradoja me intriga, me preocupa, me pone ansiosa. Desde que me acuerdo he tenido sueños así, como la película y la paradoja en los que tengo que llegar a algún lado o hacer algo y por una u otra cosa nunca puedo llegar, ¡nunca!

Los sueños más estresantes son el los que tengo que ir a hacer pipí y por más que recorro y busco y corro y pregunto nunca encuentro un baño decente; los he soñado varias veces. Llego a cuartos que tienen como 20 o más retretes y ni uno sólo sirve bien. A algunos les falta la puerta, otros la tienen caída, otros la tienen rota, otros la tienen muy corta. Parece que estuviera ya hablando de otra cosa, quizá en un futuro en mis sueños busque a un tipo que pueda satisfacerme y entonces los adjetivos corta, caída, etc. apliquen para otra cosa... Pero el caso es que, si entraba a uno de esos retretes, la gente de afuera me podía ver. Ah, porque por lo general cuando llego al cuarto lleno de retretes éste está vacio, pero cuando ya estoy buscando y creo haber encontrado uno, se llena de gente y tengo que buscar otro. Así deambulo por ahí, por la calle, por CU, por mi casa, por mi primaria-secundaria y por alguna extraña razón siempre es de noche. La cosa es que nunca en ningún sueño he logrado encontrar un baño, luego hasta se me olvida en el transcurso del sueño que buscaba un baño y la trama cambia.

Otros sueños estresantes eran en los que tenía quellegar a la escuela y llevar una tarea importante y por una u otra cosa nunca podía llegar. Aunque como ya no soy estudiante, ps hace mucho que no sueño esto.

La única vez en la que llegué a mi destino en un sueño zenonezco-kafkiano fue cuando deambulaba por el centro de la ciudad buscando un dentista. Iba paseando por el Centro cuando de pronto las muelas se me empezaban a romper y tenía que llegar con un dentista que pudiera impedirlo. Preguntaba en el puesto de periódios, corría por aquí, por allá, entraba a varios edificios, el chiste es que llegaba caminando del Zócalo a Tlatelolco como en marcha del 2 de octubre y entraba a otro edificio. Preguntaba si ahí había dentistas y me decían que sí, que pasara al cuarto de ahí cerquita. Abría la puerta y el dentista que me recibía era mi exnovio de la secundaria (que está estudiando para dentista en la vida real). Y pensaba "no mames, de todos los dentistas que hay, me vine a encontrar con él". Entonces, desperté.

Y ya. Me gustó la película ésta; yo tontamente iba esperando algo tipo Zatoichi o Brother y nada que ver. Tiene un humor un poco... raro, no sé si es el llamado humor negro, pero me hizo reír y me sentí culpable al principio de reírme de eso, pero dentro de un rato lo superé, es que era muy gracioso.