Y que el Dalai Lama cancela su visita. Y yo que ya tenía mis boletos y pensaba que por fin lo iba a poder ver en vivo y a todo color aunque fuera a 1 km. de distancia. Es que soy su fan desde que en una clase de no sé qué nivel en el CELE nos pusieron un videito sobre él. Se me hace un señor así bien chido. Hace como cuatro años vino a la UNAM, pero al auditorio donde iba a estar sólo podían entrar los altos funcionarios y los ñoños becarios de no sé qué programa. Los demás no teníamos derecho a boleto. *sniff*
En otras noticias sigo descubriendo la existencia de otros músculos. Ahora me duele la parte de atrás de las piernas y la parte lateral de los brazos. Ya antes me habían dolido los costados de las caderas (eso qué, nunca jamás me había dolido ahí) cuando caminaba y parecía que traía un pañal poposeado y el abdomen cuando me reía o tosía o estornudaba o me acostaba y me tenía que levantar. Y no pude hacer natación ni jueves ni viernes. Porque soy wey y no quiero ni puedo usar tampón. Pero me pusieron de ayudante a pasar la lista.
Y vi otra película japonesa bien chida. Se llama Escuela IV y es de un wey de prepa que no quiere ir a la escuela porque no entiende por qué chingados tiene que ir. Tons se va de su casa así sin más con sólo una bolsa de dormir y sin dinero a buscar un árbol viejísimo de 7 mil años del que habla un poema que leyó. El árbol está en medio de un bosque en una montaña en un distrito muuuuy alejado de su Tokio. Va pidiendo aventón y a lo largo del camino conoce gente que le ayuda y viceversa. Al final aprende mucho porque dicen que la mejor escuela es la escuela de la vida. Muy mona. Me imaginé escapándome para hacer un viaje de esos. No pude evitar pensar que yo no regresaría tan fresca, tal vez regresaría robada y hasta algo peor... o más bien, ni podría salir del DF porque desde niña me enseñaron que uno no debe subirse al coche de un extraño ni aceptar cosas de extraños.