martes, 7 de octubre de 2014

Olha que coisa mais linda, mais cheia de graça

Río de Janeiro es fruta enorme, jugosa, variada y tropical en cualquier lugar, playas de arena blanca y fina, cerritos en las playas, selva amazónica, música hermosa, gente bonita, comida rica. Pero también es violencia, pobreza, tráfico. Yo sólo vi la parte bonita. Los hostales tienen tours por las favelas, hasta tienen fiesta en la favela, pero me pareció un poco... no sé, frívolo, superficial. Lo de la fiesta en la favela en lugar vip se me hizo para gringos o europeos estúpidos que quieren vivir la experiencia tercermundista en barrio bajo, pero en zona preferencial, ¿ves?, sin mezclarse con los locales. Cosa de imbéciles que sólo quieren contar a sus amigos y familiares que estuvieron en una favela.

Hay cosas curiosas sobre Río.

  • Sólo ahí (y en todo Brasil) puede encontrarse el açaí, una fruta color púrpura que me gustó porque no sabe muy dulce, pero tampoco es muy amarga o ácida. 
  • Los brasileños van por la calle rascándose las bolas sin pena alguna. Si sienten que algo les pica allá abajo, con toda la tranquilidad del mundo, bajan la mano y se rascan frente a todos. 
  • Mucha gente del mundo podría pasar por brasileña. Los brasileños creían que yo era brasileña hasta que me decían algo en portugués y yo contestaba que no entendía ni madres. Una señora en la fila del baño comenzó a contarle algo a sus amigas y me incluyó en la plática y yo hacía como que entendía y nunca sospecharon que no era brasileña. Dijo algo sobre una señora que tuvo un accidente diarréico y apestó un baño público, algo así. 
  • Ya que hablo sobre el portugués, es un idioma que me gusta mucho, mucho, tanto que quisiera aprenderlo. Me gusta tanto como el español. Sólo aprendí a decir "gracias" antes de ir, pero es una palabra que no me gusta nada. Obrigada, contesta una para dar gracias. No me gusta porque suena a que una está obligada hacia la otra persona por el favor que hizo. No me gusta sentirme obligada por nada ni nadie. Fea palabra portuguesa. 
  • En Brasil yo soy una gringa, porque los brasileños, a diferencia del resto de Latinoamérica, llaman gringo a todos los extranjeros, no sólo a los estadounidenses. 
  • Se ve que quisieron echarle ganas para terminar chido el aeropuerto internacional de Río para el mundial, pero no les salió. Hay techos sin terminar, cables colgando, material que sobró o se usó mal, bandas que no sirven, locales sin utilizar, etc.
  • La brasileña que vive en la residencia donde estoy me dijo que me cuidara si iba sola a Río. Creía que alguno me acosaría, como pasa cuando uno viaja sola, pero no. Ni siquiera recibí comentarios vulgares o miradas libidinosas al usar mi vestido con escote pronunciado. Ha de ser porque ellos ven mujeres así todos los días y están acostumbrados y respetan más. Me sorprendí. Me han acosado más en Uruguay, donde dicen que los hombres son lentos, tímidos y tetos.
  • La playa Copacabana es bonita, con arena blanca y fina y un tono de un lindo azul en las aguas, el clima es bueno y caluroso e ideal porque no te hace sudar como puerco ni te tuesta tanto la piel (y yo no quería broncearme porque falté al trabajo para ir a Río y dije que estaba enferma, no podía llegar más tostada). El pedo es que si uno quiere nadar, tiene que meterse en ese mar frío, frío. El agua estaba muy fría para mi gusto. Quizá en verano es más cálida.

Y, bueno, ya conozco Ipanema, la playa de la canción "Garota de Ipanema" que tanto me gusta. Me encanta la música brasileña. Me gustó Río. :)