miércoles, 2 de abril de 2014

Qué lindo es Jalisco

Como parte del Adiós, México Tour visité Guadalajara y alrededores. Hace años tenía ganas de ir a la ruta del tequila. Por fin fui. Me gustó Guadalajara. El Centro con su catedral, sus plazas, su Teatro Degollado y su Templo Expiatorio me gustó más que el Centro Histórico de mi DF, es más bonito. Sin embargo, Guadalajara es un pueblote. No tiene metro, salvo un tren ligero con poquísimas estaciones. No hay rascacielos. No tiene todo lo que tiene una ciudad. Y me quedé esperando a la gente guapa. Muchos dicen que las mujeres de ahí son muy guapas, y los hombres también. Yo me quedé esperando ver una ciudad llena de bellezas y aunque no faltaron, tampoco le gana al DF. Aquí también hay gente guapa. Creo que el pedo más bien es que en el DF hay mucha más gente fea que en Guadalajara, por eso parece que allá hay más gente atractiva. Como sea, visité también Tequila, para ver los campos de agave y saber de dónde viene una de mis bebidas favoritas. Pagué un tour a una destilería y unas plantaciones, pero no me agradó. La casa Sauza produce tequila, gana mucho dinero y le paga a sus trabajadores una miseria. Cualquiera se vuelve adinerado si es por malos medios, como no pagar un salario justo. Me dio asco. Haciendo eso a un lado, me gustó el paisaje agavero; es patrimonio de la humanidad por la UNESCO. También visité Ajijic y Chapala. Ajijic es tan colorido, tranquilo y bonito. Me gustó, es el pueblo ideal para vivir cuando uno sea viejo. Está lleno de gringos y canadienses jubilados, Mis ciudades y pueblos favoritos son los que dan a un lago, mar o río. Tonalá no merece mayor comentario. Fui ahí para acompañar a mi mamá que quería ir al mercado de artesanías. Ah, Tlaquepaque también me gustó. Es algo estilo Coyoacán: un pueblo que fue absorbido por la ciudad. En Tlaquepaque está el Perián, la cantina más grande, que en realidad es una tipo plácita con varias cantinas o restaurantes tipo cantina juntos. Al centro hay un kiosko donde canta una mujer con una voz extraordinaria. Yo diría que mejor que la de Lila Downs, porque cantaban con una voz poderosa y sostenía las notas durante largo tiempo y sin tanto esfuerzo. Canta mariachi como las grandes. Lo malo del lugar es que es muy caro. Y también me llevaron a visitar la cantina La Fuente. Yo que soy tan fan de las cantinas, ésta fue de mis favoritas: llena de gente platicando bien animada (borracha), el mariachi cante que cante una tras otra de mesa en mesa, borrachos y sobrios cantando,  los tragos a precio decente, viejita, tradicional. ¡Quiero una cantina así en Tepoztlan! 

Probé las famosas tortas ahogadas y no entendí porqué son tan famosas. Sólo es una torta bañada en un caldo. Preferiría que me dieran la carnita de la torta y el caldo, pero sin el bolillo todo remojadote. Su máximo platillo no es la gran cosa. También tomé tejuino, una bebida a base de masita de maíz, chileno y otras cosas que puede llevar nieve de limón. Probé las jericayas, que es un vil flan. And last but not least, probé la cerveza Minerva, producida en Jalisco. Hay de varios sabores, pale ale, stout, etc. Mi objetivo era probarlas todas, pero no se pudo porque no era fácil encontrarla, la vendían en pocos lugares. Probé la stout y estuvo rica.

Esta vez no viajé sola, mi mamá me acompañó. La ventaja fue que comí más decentemente que cuando viajo sola. La desventaja es que yo quería quedarme en un hostal pero qué pena quedarse en un cuarto con más viajeros, mi mamá ronca horriblemente. El próximo destino es Oaxaca, como parte del Goodbye, México Tour.