miércoles, 7 de agosto de 2013

Señoras vs. transgénicos

Mi hermana y yo hemos decidido tener nuestro huerto de verduras en casa. Soy mala para cuidar plantas, pero con mis alimentos espero echarle más ganas. Ella ya había intentado comenzar a sembrar pero dejó su guacal en el jardín y nuestro perro Claudio fue a meter su narizota y lo destruyó. Yo quiero mi huerto porque no está chido que las empresas nos avienten sus porquerías y encima se enriquezcan con ello. Mi jitomate en el mercado me había salido bueno. La última vez que compré se veía grande, rojo y bonito. Pero, ¡oh sorpresa!, sabía horrible. No tenía juguito, no tenía la consistencia que un jitomate fresco debe tener, y por fuera se veía muy fresco y muy sano. Mientras me comía esa cosa con consistencia como polvosa, seca, asquerosa, recordé una foto que mi hermana puso en el fb de una comparación entre un jitomate natural y uno transgénico de Monsanto. El natural se veía firme, rebosante de jugo y colores bonitos. El transgénico se veía opaco y árido, como los que me comí y supieron feo. Obviamente las grandes empresas y los científicos a los que les pagan no nos van a decir que su producto genéticamente modificado es una porquería o que nos puede hacer daño o que sabe feo. Pero sí deberían decirnos cuál es transgénico y cuál no, y que la gente decida; habrá a quien le valga madres y lo compre y otros a los que no. Por lo poco que he leído, Monsanto es una mierda. Creo que no hay una transnacional que no sea mierda, porque por medios derechos, limpios y justos yo creo que nadie lograría juntar tal cantidad de capital, influencia y poder. Mi hermana nos dio una lista de marcas que usan productos transgénicos de Monsanto y pus ya no puedo comer Honey Bunches, entre otras cosas. -_-