En otras noticias, no he podido leer. Libro que agarro, libro que abandono. Quizá necesito nuevo material porque el que tengo no consigue llamar del todo mi atención. Comencé por cuarta vez el de Genji, pero pesa tanto que mejor lo dejé en mi casa. Es que ya sólo leo en el transporte público en el que me hago casi una hora de ida y otra de venida. Luego comencé el de los Huehuetlatolli pero un día lo saqué de la mochila y olvidé volverlo a meter. Por eso ahora me la paso pensando cosas todo el trayecto y no es bueno. No debería pensar tanto en eso. Por eso el sábado siguiente iré al Centro a las de viejo y no volveré al hogar sin un libro interesante. De mientras me llevaré uno sobre historia de las culturas de la América pre-colombina. A ver qué tal le va. Y es que estoy perdiendo tiempo valioso, pues ya tampoco leo en la noche antes de dormir como solía hacerlo... ahora veo series gringas de comedia y crímen, como Bones, o escribo en mi diario. Es que si leo antes de dormir me entra sueño enseguida.
En noticias más interesantes... estoy en espera de. Curioso que ahora que por fin me animé a hacer algo interesante respecto a cierta cuestión de la que escribo seguido no tengo ganas de escribir sobre ello porque no quiero que el par de lectores que vienen a mi blog se enteren. Me da pena, me muerdo el rebozo. Es cuestión personal y secreta. Qué bueno que de un tiempo a acá ya no dejé que los comentarios de nadie me afectaran. Ya comprobé que los comentarios y consejos de amigas (y a veces de amigos) no sirven. No me importa lo que me digan mis amigas sobre sus experiencias o sobre lo que ellas harían. Esto es punto y aparte. Es más, no es punto y aparte ni hoja aparte, sino un libro totalmente diferente.